La Argentina alcanzó en 2025 la tasa de homicidios dolosos más baja de su historia reciente y registró, además, una significativa reducción en los delitos contra la propiedad. Así lo informó este jueves la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, al presentar los datos oficiales del Ministerio de Seguridad.
Según el informe, la tasa de homicidios descendió a 3,7 cada 100.000 habitantes, el nivel más bajo registrado en lo que va del siglo. Durante el último año se contabilizaron 1.705 víctimas fatales, lo que representa una caída interanual del 5,6% respecto de los registros previos. Desde la cartera de Seguridad destacaron que esta evolución consolida a la Argentina como el país con menor tasa de homicidios de la región por segundo año consecutivo.
En su exposición, Monteoliva subrayó el impacto del Plan 90-10, una estrategia focalizada en los territorios con mayor concentración de delitos letales, que explicó el 70% de la reducción total de los homicidios. En ese sentido, el denominado “mapa crítico” mostró una mejora sostenida: el número de municipios incluidos se redujo de 193 en 2023 a 180 en 2025.

Uno de los casos más relevantes fue el de Rosario, donde los homicidios cayeron un 22% en comparación con 2024 y acumulan una baja del 70% desde el inicio de la actual gestión nacional, tras la asunción del presidente Javier Milei en diciembre de 2023. El informe también indicó que en las zonas con presencia de fuerzas federales los homicidios descendieron un 22%, reforzando el rol del despliegue federal en áreas de alta conflictividad.
La tendencia descendente se replicó en varias provincias. Mendoza, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires registraron caídas en los índices de homicidios, en línea con el enfoque de seguridad implementado a nivel nacional.
En paralelo, los delitos contra la propiedad mostraron una reducción significativa. De acuerdo con los datos oficiales, los robos simples y agravados disminuyeron un 20,8% interanual durante 2025, con una tasa de 798 hechos, consolidando una mejora sustancial en uno de los delitos que más afecta la vida cotidiana de los ciudadanos.
Desde el Ministerio de Seguridad remarcaron que estos resultados responden a un cambio de paradigma en materia de seguridad pública, con un énfasis en el orden, la prevención del delito y la defensa de la vida y la propiedad privada. En ese marco, Monteoliva sostuvo que “la doctrina de seguridad y orden no se detiene”, en contraposición a enfoques anteriores que priorizaban una mirada garantista sobre el accionar del Estado frente al delito.
Los datos presentados consolidan uno de los principales ejes de la gestión de Javier Milei: el abandono de la doctrina zaffaroniana y la implementación de políticas de seguridad orientadas a restablecer la autoridad del Estado, reducir la violencia y proteger a los ciudadanos frente al crimen.

