El vicegobernador y presidente de la Legislatura de Tucumán, Miguel Acevedo, realizó un balance del año legislativo 2025 en el que afirmó que no se perdió la institucionalidad pese a tratarse de un año electoral y rechazó las críticas que señalan al cuerpo como el más costoso del país. “No sé qué parámetros toman; hemos bajado dos veces el presupuesto”, sostuvo.
Las declaraciones se produjeron en un contexto de fuertes cuestionamientos al desempeño del Poder Legislativo provincial. Si bien Acevedo destacó la cantidad de sesiones realizadas, la presentación de proyectos y la sanción de normas como el Digesto Jurídico, sectores críticos remarcan que durante todo el año la Legislatura no aprobó ninguna ley que haya tenido un impacto concreto y directo en la vida cotidiana de los tucumanos.
Uno de los ejes centrales de las críticas apunta a la relación entre el trabajo parlamentario y los costos de funcionamiento del cuerpo. Desde distintos sectores se cuestiona que los elevados sueldos de los legisladores, el número de asesores y el gasto total de la Cámara no se corresponden con los resultados obtenidos. Además, se remarca la falta de información pública detallada sobre cuánto cobran los legisladores, cuántos asesores tiene cada uno y cuál es la remuneración de esos cargos, lo que pone en duda el carácter “honorable” con el que históricamente se denomina a la institución.
En su balance, Acevedo también mencionó como un logro institucional la entrega de más de 2.000 reconocimientos a deportistas, artistas, docentes y referentes sociales a lo largo de 2025. Sin embargo, las críticas subrayan que ese tipo de distinciones no constituyen la función central de una Legislatura y son vistas como una muestra de la pérdida de jerarquía del rol parlamentario, cuyo objetivo principal debería ser legislar y controlar al Poder Ejecutivo.

El vicegobernador defendió además la actividad territorial de los legisladores y la apertura de la Cámara a organizaciones civiles. No obstante, sus detractores señalan que durante buena parte del año Acevedo estuvo fuertemente involucrado en la campaña política de su espacio, en detrimento de sus responsabilidades institucionales como presidente del Poder Legislativo y vicegobernador.
En ese marco, también se le reprocha haber participado de lo que califican como una “estafa democrática”, en referencia a candidaturas testimoniales dentro del oficialismo, una práctica cuestionada por distorsionar la representación política y el mandato otorgado por los votantes.
Mientras Acevedo insiste en que la Legislatura funcionó con normalidad, racionalidad presupuestaria y pluralidad política, crecen las críticas que señalan una profunda desconexión entre el discurso oficial y la percepción social sobre una institución considerada costosa, opaca y alejada de las urgencias reales de la provincia.

