Derrotado, Roberto Sánchez atribuyó su caída electoral al “miedo kuka” y a la polarización entre el kirchnerismo y La Libertad Avanza. El radicalismo perdió más de 290.000 votos respecto a 2021 y quedó relegado al tercer lugar en Tucumán.
La derrota de Unidos por Tucumán dejó al descubierto la profunda fragmentación de la oposición provincial. El espacio encabezado por Roberto Sánchez, que integró a la Unión Cívica Radical y al socialismo tucumano, obtuvo apenas el 8,1% de los votos con el 99,7% de las mesas escrutadas, muy lejos del desempeño de 2021, cuando había rozado el 40%.
El resultado representó un golpe duro para el dirigente radical, que intentó mantener la serenidad en su búnker. “Agradezco a todas las personas que trabajaron en nuestro espacio político, en distintos lugares de la provincia, enseñando cómo votar con el nuevo sistema. También a nuestros fiscales, que cuidaron nuestro voto”, expresó ante la prensa.
Durante la jornada electoral, el clima entre los suyos ya anticipaba el desenlace. Hacia las 21, el ambiente era más el de una reunión íntima que una vigilia: abrazos, charlas en voz baja y miradas fijas en los celulares para seguir el escrutinio. Media hora después, con los números confirmados, Sánchez reconoció el revés y apuntó a la polarización nacional como causa del desplome.
“A nivel provincial se sintió la polarización que se dio en todo el país. Los argentinos no quieren que vuelva el kirchnerismo, y eso hizo que muchos votaran a Milei por miedo. Ese ‘miedo kuka’ hizo que perdiéramos votantes”, analizó.
Sánchez también cuestionó la movilización del oficialismo tucumano: “El Gobierno provincial movilizó a las 93 comunas y a los municipios, sacando a la gente de sus casas para llevarlas a votar. Eso es uso y abuso de los recursos públicos. La Justicia debería actuar de oficio”, denunció.
Los datos finales reflejan el derrumbe del radicalismo: 83.775 votos, frente a los 523.826 del oficialista Frente Tucumán Primero y los 363.725 de La Libertad Avanza. En comparación con los 378.513 sufragios obtenidos por Sánchez en 2021, la pérdida supera los 290.000 votos.
La fragmentación opositora también tuvo un papel clave. En 2021, Sánchez contaba con aliados como Paula Omodeo y Germán Alfaro; hoy, ambos compitieron en frentes distintos. El radicalismo quedó debilitado y sin estructura territorial. Incluso en su bastión de Chicligasta, donde había ganado en 2021 con más del 54%, esta vez sólo alcanzó el 30,27%, contra el 44,84% de Osvaldo Jaldo.
Pese al revés, el diputado buscó rescatar un mensaje optimista: “Nos consolidamos como tercera fuerza a nivel provincial. Vamos a seguir luchando, tengamos o no un cargo. Esta polarización hizo que perdiéramos votantes que se superpusieron con La Libertad Avanza”, sostuvo.
En el cierre de la noche, se refugió en su desempeño legislativo: “Estoy muy contento con lo que hice en la Cámara de Diputados. Defendimos a los jubilados, a las personas con discapacidad y a los más vulnerables. No queremos poner palos en la rueda, pero sí marcarle la pauta al Gobierno nacional”.
