Un brutal ataque en barrio Victoria dejó a una mujer al borde de la muerte. Su pareja le disparó frente a sus hijos. El hecho es investigado como un intento de femicidio.
Un nuevo caso de violencia extrema conmociona al barrio Victoria. Marta del Valle Santillán, una mujer de 38 años, se encuentra en estado crítico tras recibir un disparo en el pecho presuntamente a manos de su pareja, Ramón Gerardo Valdez, de 51 años. El ataque ocurrió en plena luz del día, dentro del domicilio familiar ubicado en Larrea al 1.700, frente a los tres hijos menores que ambos tienen en común.
El hecho se produjo cerca de las 12:30 del mediodía. Según la Unidad Fiscal de Homicidios I, Valdez habría utilizado un pistolón calibre 11.25 para disparar a quemarropa contra la víctima. La agresión fue alertada por uno de los niños a un tío, hermano de Marta, quien se apresuró a asistirla mientras notificaba a las autoridades.

Horas antes, uno de los menores ya había comentado a su maestra sobre episodios de violencia física sufridos por su madre, lo que generó una alerta policial. Pero los agentes llegaron cuando ya era demasiado tarde: Marta había logrado salir de la casa herida, para luego desplomarse gravemente en la vereda.
La víctima fue trasladada de urgencia al hospital Padilla, donde ingresó con una herida de bala con orificio de entrada en el pecho y salida en la región lumbar. El parte médico señala que su estado de salud es crítico y su pronóstico, reservado.
Tras el ataque, Valdez intentó escapar por el patio trasero de la vivienda, pero fue rápidamente capturado por la Policía. El fiscal Pedro Gallo ordenó su detención inmediata y dispuso la intervención del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), que trabaja en la recolección de pruebas y testimonios para esclarecer los hechos.
El caso es investigado como un posible intento de femicidio. El vecindario permanece conmocionado, no solo por la brutalidad del ataque, sino también por la presencia de los niños durante el episodio. La violencia familiar vuelve a ocupar el centro de la agenda judicial tucumana, en un contexto en el que las señales de alerta habían sido ignoradas hasta que fue demasiado tarde.
