En Tucumán, la interna libertaria se ordena con Catalán como eje, el radicalismo busca la renovación de Roberto Sánchez con debilidad partidaria y el peronismo oficialista intenta mitigar el crecimiento del manzurismo.
La Libertad Avanza Tucumán (LLAT) comenzó a acomodar algunos patitos respecto de la estrategia que tendrán de cara a los comicios nacionales de medio término. Lisandro Catalán aparece como figura emergente y propone una hoja de ruta innovadora, basada en “calidad antes que cantidad”, dirigencialmente hablando. “Ese rejunte (muchos dirigentes estructurales) es caer en lo mismo de siempre”, señaló.
Tras la partida de José Macome, el vicejefe de Gabinete de la Nación parece haber bajado una línea clara sobre con quiénes sí y con quienes no se van a aliar. La inclusión del radical exintendente de Bella Vista, Sebastián Salazar y, su esposa, la actual intendente Paula Quiles, brindaron fortaleza institucional a los alineados con el presidente. Por otra parte, el legislador José Seleme también se había acercado y la buena sintonía con Mariano Campero y su team hacía prever que la estrategia del círculo de Catalán era la de 2aglutinar dirigentes opositores dispersos”. Sin embargo, aseguran que esto no es así.
Los libertarios tucumanos explican que están charlando con todos, que no son tan ingenuos como para ser puristas y desechar aliados por el simple hecho de un pasado en otro partido, pero que no están dispuestos a resignar el corazón de su propuesta. La transparencia, la rectitud, la libertad y el compromiso no se negocian, dicen puertas adentro del partido violeta.
En un lapso de 45 días, LLAT va lanzar una iniciativa a tono con lo que -dicen- Javier Milei lleva adelante a nivel nacional y que se configura como una reestructuración completa del sistema político y económico de Tucumán. Esa será su base de campaña, con la intención de que las ideas mileistas sean la base de su campaña. A partir de ello, pretenden sumar a todo aquel tucumano que no condicione ese plan de reconfiguración. Va ser la búsqueda de cambiar rostros y sistemas de hacer política que, dicen los libertarios, fracasaron en Tucumán desde el 83 hasta nuestros días.
Basta de acoples
Entre su carpeta de propuestas reformistas, La Libertad Avanza busca disminuir los acoples a dos, que es lo mínimo que permite hoy la Constitución, y que se utilice la boleta única de papel. Es poco probable que esas ideas consigan respaldo en la Legislatura.
En lo económico, impulsarán una reforma impositiva y fiscal profunda que baje la presión en los contribuyentes y que coloque a Tucumán en una posición de competitividad ante otras provincias de la región que -entiende LLAT- pone en desventaja a nuestra provincia en cuanto a la decisión de inversión de los empresarios. Hoy Tucumán es la tercera provincia con mayor carga impositiva, algo que se le reclama fuertemente a la gestión de Osvaldo Jaldo.
Catalán también dejó un mensaje claro para propios y ajenos: está cerca y forma parte de la estructura libertaria a nivel nacional. El funcionario nacional sostiene que no sólo ostenta esa condición, sino que conoce a Milei desde hace 12 años y que a diario comparte decisiones y charlas con Karina Milei, con Santiago Caputo y “con los Menem”, que configuran el círculo estrecho y duro del Presidente. “Con cargo o sin él voy a seguir siendo el armador de LLAT”, advierte
Sánchez, su tibieza centrista y la esperanza de renovar
Roberto Sánchez es uno de los diputados que renueva su banca este 2025, es por ello que busca aglutinar a los radicales que no se sienten identificados con Javier Milei ni el peronismo.
Sánchez confía mucho en las encuestas, pero estas le jugaron una mala pasada en 2023, donde estaba convencido de pelearle la provincia a Jaldo y terminó 20 puntos abajo.
Pese a ello, gran parte de las distintas facciones del radicalismo comenzó a mirar con buenos ojos esa posibilidad, al igual que un sector del PRO y hasta de los que hoy comulgan en Cambia Tucumán. Además, el concepcionense busca incluir a integrantes del Partido por la Justicia Social.
Tan dañina es la “oposición tucumana”, que en ese rejunte de actores dispersos y derrotados suenan nombres como el de Germán Alfaro, Silvia Elías De Peréz, José Cano y Ricardo Bussi.
El diputado nacional sabe que posee la fortaleza de los sondeos de opinión y la zanahoria de que muchos necesitan pensar estratégicamente en cómo y con quién se aliaron este año si pretenden seguir vigentes en 2027. Tampoco están las cosas como para dejar crecer enemigos este año o como para sumar nuevos contrincantes que finalmente les destruyan todo en las provinciales.
Hasta aquí ya serían dos opciones opositoras que pescan en la misma pecera de votos, a la que seguramente se sumará una tercera, la de Fuerza Republicana, si es que Ricardito no acepta el café con el radicalismo.
Así las cosas, Osvaldo Jaldo sonríe con la tranquilidad de avizorar una oposición fragmentada, que le facilita conseguir un número que lo deje victorioso. De allí que ya observe a los peronistas “sin peluca” con menos tensión y los invite a pelear en la interna sin pelos en la lengua. Que salgan por fuera tampoco le preocupa tanto, porque, de nuevo, ya necesitaría menos votos para mostrarse triunfador ante la dispersión en las fuerzas diversas. El gobernador trabaja para ello, para que la oposición se divida y los peronistas díscolos queden expuestos. Parece estar yendo por todo o nada, en la búsqueda de enterrar enemigos internos y externos en una sola, arriesgada, pero artera jugada.
