El presidente Javier Milei, después de casi un mes en funciones, llevará a cabo su mudanza a la Quinta de Olivos este lunes. Según lo anticipado por fuentes oficiales, la demora se atribuye, en parte, a la aún pendiente finalización de los caniles destinados a los perros del jefe de Estado.
Su construcción tardó porque se requirieron materiales importados para reformar lo que fue la caballeriza que puso el expresidente Carlos Menem. Los caniles son grandes y tienen paredes gruesas y altas.
La razón detrás de esta demora radica en la imposibilidad de permitir que los perros convivan o se crucen, ya que han perdido su sociabilidad durante la pandemia y tienden a atacarse al encontrarse. Estos canes, que alcanzan una altura de un metro ochenta y un peso cercano a los cien kilos, presentan un historial de incidentes violentos, lo que llevó a Milei a pasearlos por separado durante la campaña electoral.
En su residencia en el Abasto, el presidente los mantenía en áreas diferentes debido a los episodios anteriores de agresión entre ellos, donde tuvo que intervenir para evitar confrontaciones.
Una vez que el presidente se ubique en la residencia presidencial, se reordenará el esquema de trabajo con los funcionarios. Habrá reuniones de gabinete en Casa Rosada los martes y los viernes y el resto de los días se quedará en Olivos.
En la quinta, se reformó un sector para que el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, trabajen desde ahí y no deban movilizarse como los demás ministros. Además, tendrán a disposición la casa de huéspedes para dormir cuando quieran.
