En medio de un clima de incertidumbre que precede a las elecciones, se ha confirmado un aumento de alrededor del 20% en los productos y materias primas utilizadas en las panaderías, lo que afecta el bolsillo de los consumidores.
La industria panadera no escapa en absoluto a la volátil situación económica que se vive en la provincia y el país.
Durante la última semana, el precio de la bolsa de harina para panadería ha pasado de $4,800 a $7,000. Esto, sumado a la escasez de suministros en algunas provincias vecinas, se traducirá en un aumento en el precio del pan. El 80% de las molinerías han suspendido las ventas y esperan hasta la próxima semana para establecer un precio base.
Los panaderos estiman que el precio por kilo de pan podría alcanzar los $1,000 la próxima semana. Aun así, tienen la esperanza de que, después del fin de semana, la situación se estabilice y puedan mantener el valor de sus productos.
