Ante el inminente arribo del Sumo Pontífice, las autoridades nacionales y la ANAC establecieron estrictas zonas de exclusión aérea. La medida afecta tanto a particulares como a medios de comunicación, e incluye el despliegue de tecnología antidrones para neutralizar aparatos no autorizados.
Con motivo de la visita oficial del papa León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, el Gobierno dispuso un operativo de seguridad de máxima rigurosidad que contempla la prohibición absoluta de operar drones en todas las zonas donde se desarrollarán las actividades del pontífice.
La restricción, instrumentada a través de los suplementos aeronáuticos AIP de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), abarca tanto a usuarios aficionados como a operadores profesionales y equipos periodísticos, sin excepciones automáticas para coberturas de medios. Las áreas delimitadas incluyen los puntos neurálgicos de la agenda papal en distritos como Buenos Aires y Córdoba, donde se establecieron perímetros de exclusión estricta en el espacio aéreo.
Para garantizar el cumplimiento de la medida, las fuerzas de seguridad federales y provinciales desplegarán equipos de inhibición de señales. En el caso de locaciones clave como el Cottolengo Don Orione en Claypole -uno de los destinos principales del recorrido-, las autoridades advirtieron que cualquier artefacto volador no autorizado que sea detectado enfrentará mecanismos de neutralización tecnológica, los cuales pueden provocar la interrupción de su vuelo, el retorno automático a su punto de partida o un descenso forzoso.
Estas acciones de vigilancia se enmarcan en un marco normativo reforzado que contempla sanciones severas, multas e inhabilitaciones para quienes violen las zonas vedadas. Asimismo, la adquisición de determinados sistemas de defensa aérea y contención electrónica fue resguardada bajo carácter secreto por decreto oficial, consolidando un esquema de control integral por aire y tierra para blindar la estadía del líder religioso en el país.
