Una protesta que se autodefinió como “pacífica” terminó, en la tarde de ayer, con disturbios y destrozos en una sucursal bancaria de la ciudad de Concepción. El episodio, que incluyó gritos, empujones y la interrupción del normal funcionamiento de la entidad por un supuesto conflicto laboral, generó preocupación entre los vecinos y comerciantes de la zona, quienes denunciaron que el grupo ingresó al establecimiento alterando el orden público.
Tras difundirse imágenes de los incidentes, el dirigente José Cano publicó un mensaje en redes sociales cuestionando el accionar policial y posicionándose abiertamente del lado de los manifestantes.
“Un salvaje que actúa con este nivel de saña no merece, bajo ningún punto de vista, formar parte de la fuerza. Quiero creer que el Ministerio de Seguridad ya tomó las medidas correspondientes y lo apartó del cargo. La inacción y el silencio ante esto sería una complicidad”, escribió, en referencia al personal policial que intervino para despejar la situación.
En la misma línea se expresó Silvia Elías de Pérez, quien también se alineó con el relato de los manifestantes:
“Lo ocurrido en Concepción merece un claro repudio. La violencia institucional nunca es el camino. La democracia se construye con respeto, y las fuerzas de seguridad deben actuar siempre con prudencia y cordura”, sostuvo.
Sin embargo, las imágenes que circularon muestran una escena lejana a la idea de una protesta ordenada: carteles arrojados dentro de la sucursal, daños visibles y un clima de hostilidad que obligó a la intervención de la policía para restablecer el normal funcionamiento del lugar.
Mientras el caso continúa generando repercusiones, desde distintos sectores señalan la contradicción de ciertos dirigentes que, lejos de respaldar la paz social y la institucionalidad, optaron por utilizar el episodio para posicionarse políticamente, aun cuando los hechos mostraron un accionar que dista de ser una manifestación legítima y respetuosa.
El Ministerio de Seguridad analiza el material registrado para determinar si hubo excesos en el operativo, pero también para identificar a los responsables de los destrozos, ya que los empleados de la sucursal describieron momentos de tensión y un daño material considerable.


