El vicegobernador Miguel Acevedo confirmó este jueves que analiza junto al gobernador/dictador Osvaldo Jaldo la posibilidad de solicitar licencia a pocas semanas de las elecciones. En ese escenario, Sergio Mansilla, actual presidente subrogante de la Legislatura, quedaría al frente del Poder Ejecutivo provincial.
“Probablemente pidamos licencia los dos. Vamos a estar siempre a la par, pero lo estamos evaluando con el gobernador”, señaló Acevedo durante la inauguración de la Expo Conocimiento. La declaración se da en pleno clima electoral y, según analistas políticos, abre interrogantes sobre la estabilidad institucional de la provincia.
La eventual decisión generó críticas en la oposición, que advierte que los tucumanos podrían quedar “desamparados” ante la ausencia simultánea de las dos principales autoridades provinciales. Incluso algunos sectores ironizan con que, en los hechos, “la licencia la vienen tomando hace rato”, al considerar que la provincia atraviesa un marcado deterioro en áreas clave desde que el peronismo gobierna Tucumán.
La discusión sobre las licencias se suma a un escenario provincial atravesado por la campaña electoral y por cuestionamientos sobre la gestión actual, acusada de haber descuidado a Tucumán mientras sus principales referentes concentran esfuerzos en la contienda política, otro papelón luego de la estafa de las candidaturas testimoniales, detenciones contra la libertad de expresión e intento de proscripción electoral a La Libertad Avanza en Alberdi. Una vez más el peronismo piensa en sus cargos y no en los tucumanos.

