Preocupación en River por la grave lesión de Germán Pezzella y una norma de Conmebol que deja a Marcelo Gallardo sin margen para reforzar la defensa en la Copa Libertadores.
El empate en el clásico frente a Independiente quedó rápidamente en segundo plano para River. La confirmación de que Germán Pezzella sufrió una rotura de ligamentos cruzados en su rodilla izquierda y estará entre seis y ocho meses fuera de las canchas golpeó de lleno en la planificación de Marcelo Gallardo para afrontar la recta final de la Copa Libertadores.

El problema no termina ahí. El reglamento de Conmebol impide que el Millonario pueda reemplazar a Pezzella en la lista de buena fe, ya que la fecha límite para presentar cambios venció el viernes previo al inicio de los octavos de final contra Libertad de Paraguay. El club ya había utilizado las cinco modificaciones permitidas, incorporando a Maximiliano Salas, Juanfer Quintero, Juan Portillo, Matías Galarza y Sebastián Boselli.

La normativa solo contempla reemplazos por lesión grave en el caso de uno de los tres arqueros inscriptos, lo que deja fuera a los jugadores de campo. Así, la alternativa inmediata que surge en Núñez es apelar a nombres que ya figuran en la lista. Entre ellos está Federico Gattoni, zaguero que se entrena a contraturno y que podría ser convocado de urgencia si Gallardo lo considera necesario.
El panorama se complica aún más con las lesiones de Paulo Díaz —en duda para el próximo compromiso— y de Lucas Martínez Quarta, que arrastra un esguince de rodilla. De confirmarse estas bajas, River llegaría al cruce de Libertadores ante Libertad con solo un defensor central disponible: Sebastián Boselli.

Mientras la Conmebol oficializa este lunes los cambios ya presentados por River, la incertidumbre crece en el Monumental. Gallardo deberá reconfigurar la defensa en plena etapa de definiciones, en una Libertadores que ya le presenta su primera gran batalla fuera de la cancha.
