En un contexto de fuerte crisis deportiva e institucional, Boca Juniors atraviesa uno de los momentos más delicados de la gestión de Juan Román Riquelme. En las últimas horas, el presidente del club tomó una decisión significativa: la disolución del Consejo de Fútbol, estructura que había sido central desde su llegada a la dirigencia.
Tras una reunión con la comisión directiva, se confirmó que Mauricio Serna y Raúl Cascini dejarán sus cargos y no aceptarán ser reubicados en otras funciones dentro del club. El único integrante que continuará vinculado es Marcelo Delgado, quien asumirá un rol más amplio dentro del área deportiva.
El Consejo de Fútbol había sido una de las piezas claves del modelo de conducción instaurado por Riquelme desde 2019, con fuerte participación en la elección de entrenadores, incorporaciones y decisiones estratégicas. Su disolución marca un punto de inflexión y reconfigura el mapa dirigencial de Boca.
La medida llega en un momento de alta tensión: el equipo principal acumula malos resultados, el clima en las tribunas es de creciente descontento y las críticas también se extienden a las redes sociales. En este escenario, Riquelme apareció públicamente el martes en el predio de Ezeiza para observar el clásico de Reserva ante Racing, acompañado únicamente por Blas Giunta, coordinador de las divisiones inferiores. La ausencia de sus habituales laderos alimentó las versiones de ruptura interna.
Según trascendió, la decisión de reducir la estructura del fútbol profesional apunta a agilizar la toma de decisiones y reordenar el funcionamiento interno. Delgado, quien mantiene una relación de confianza con Riquelme, tomará mayor protagonismo en esta nueva etapa.
En paralelo, referentes del club como Miguel Ángel Russo reconocieron públicamente el mal momento que atraviesa la institución, lo que refuerza el diagnóstico de que el área deportiva necesitaba un cambio de rumbo.

Mientras tanto, el hincha continúa a la espera de definiciones concretas en lo futbolístico y de señales que permitan proyectar una recuperación. La dirigencia, por su parte, apuesta a que este cambio estructural permita reencauzar el rumbo y encarar lo que resta del año con mayor claridad y eficacia.

