La crisis humanitaria en Venezuela continúa profundizándose una semana después de los devastadores terremotos que sacudieron al país. El último balance oficial eleva a 2.295 la cantidad de personas fallecidas, mientras que los heridos ascienden a 11.267. Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que todavía hay alrededor de 50.000 personas desaparecidas.
A la dramática búsqueda de sobrevivientes se suma ahora una nueva preocupación: el riesgo de un brote de enfermedades infecciosas entre quienes lograron sobrevivir a la catástrofe.
Miles de venezolanos permanecen desplazados y sobreviven en refugios improvisados o directamente a la intemperie, sin acceso adecuado a agua potable, alimentos ni condiciones sanitarias básicas. Frente a este escenario, médicos y trabajadores humanitarios advirtieron que las infecciones podrían convertirse en la principal causa de nuevas muertes durante los próximos días.
El jefe de la unidad de Traumatología del Hospital del Oeste Dr. José Gregorio Hernández, Eugenio Cova, explicó que las heridas sin tratar representan hoy una de las mayores amenazas para las víctimas.
“Ahora el principal problema son las infecciones que pueden presentar los pacientes que permanecieron mucho tiempo expuestos al desastre”, señaló el especialista.
El hospital donde trabaja Cova atendió a decenas de personas con lesiones de gravedad desde el día del terremoto. Sin embargo, la atención médica se encuentra seriamente limitada por la falta de insumos esenciales.
Según detalló el profesional, el centro de salud no cuenta con placas, tornillos para cirugías ortopédicas ni gasas especiales para prevenir infecciones. A esto se suma que parte del edificio permanece inutilizable debido a los daños estructurales provocados por los sismos.
De acuerdo con información del Gobierno venezolano, al menos 38 hospitales sufrieron daños o quedaron comprometidos tras los terremotos.
Mientras tanto, los equipos internacionales de rescate continúan trabajando contra reloj entre los escombros. Brigadas provenientes de más de veinte países siguen participando de las tareas de búsqueda, aunque las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas.
Pese a ello, todavía se registran rescates que alimentan la esperanza. En las últimas horas fue encontrado con vida un niño que permaneció atrapado bajo los escombros durante seis días, un hecho considerado extraordinario por los especialistas.
La ONU continúa alertando sobre la necesidad urgente de reforzar la asistencia humanitaria, especialmente con el envío de alimentos, agua potable, medicamentos y refugios temporales, para evitar que la tragedia provocada por los terremotos se transforme también en una grave crisis sanitaria.
