La investigación por el secuestro de un cargamento de cocaína y la detención de cuatro personas permitió identificar la aparición de un nuevo sello en los paquetes de droga, un detalle que despertó el interés de los investigadores por su posible vínculo con organizaciones criminales internacionales.
Durante la audiencia en la que se dictó la prisión preventiva para los imputados, el fiscal federal Ricardo Toranzos informó que los panes de cocaína llevaban estampada la figura de un cocodrilo. Según precisó, el mismo símbolo ya había sido detectado en otros procedimientos recientes realizados en la región.
Especialistas en narcotráfico sostienen que las marcas impresas en los cargamentos suelen utilizarse para identificar a los productores, a las organizaciones responsables del envío o a los destinatarios de la mercadería ilegal. Sin embargo, hasta el momento no existe una investigación concluyente que permita establecer con certeza el significado de cada sello.
De acuerdo con antecedentes registrados en distintos países, el símbolo del cocodrilo habría aparecido en cargamentos atribuidos tanto a la denominada mafia albanesa, con fuerte presencia en Europa, como al cártel de Sinaloa, una de las organizaciones narcotraficantes más importantes de México. No obstante, las autoridades no confirmaron ningún vínculo directo entre el cargamento secuestrado y estas estructuras criminales internacionales.
Otro de los puntos abordados durante la audiencia estuvo relacionado con el estado de salud de algunos de los detenidos. Las defensas plantearon que tres de los cuatro imputados presentan distintas patologías que requerirían atención médica específica y solicitaron que se les concediera el beneficio de la prisión domiciliaria por razones humanitarias.
Entre los casos expuestos se encuentra el de una mujer que atraviesa un tratamiento oncológico y presenta antecedentes de múltiples intervenciones quirúrgicas, además de problemas en la columna vertebral. También se informó sobre una imputada que padece una afección cardíaca y un cuadro de hipotiroidismo, mientras que otro de los acusados manifestó sufrir problemas cardíacos.
Las defensas argumentaron que la continuidad de los tratamientos médicos podría verse afectada durante la detención y apelaron a normas nacionales e internacionales vinculadas al derecho a la salud y a la integridad física de los imputados.
Sin embargo, el juez federal Leonardo Bavio resolvió mantener la prisión preventiva para los acusados y ordenó al Servicio Penitenciario garantizar los controles y cuidados médicos que cada situación requiera.
Según informó la Fiscalía, la investigación continuará durante al menos 70 días más, período en el que se avanzará con diversas medidas de prueba destinadas a esclarecer el origen, el destino y la estructura detrás del cargamento secuestrado.
