La imagen pública del gobernador Osvaldo Jaldo atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que asumió la conducción de la provincia. Según el último ranking de gobernadores elaborado por Autoritas Argentina, Fundación CiGob y la consultora Daniela Aruj, el mandatario tucumano se ubicó en el puesto 19 de 24 gobernadores durante mayo de 2026, con un diferencial positivo de apenas +4 puntos entre menciones favorables y desfavorables.
El informe le atribuye a Jaldo un 34% de valoración positiva, un 30% de valoración negativa y un 36% de menciones neutrales, números que lo colocan lejos de los mandatarios provinciales mejor posicionados del país y entre los gobernadores con menor respaldo relativo dentro del estudio.
El resultado aparece en un contexto marcado por diversos conflictos que golpearon la gestión provincial durante los últimos meses y que tuvieron como protagonistas a dos de los funcionarios más importantes del gabinete: la ministra de Educación, Susana Montaldo, y el ministro del Interior, Darío Monteros.
En el área educativa, uno de los episodios más resonantes fue el conflicto de la Escuela Normal Juan Bautista Alberdi. Las protestas de estudiantes, docentes y familias por problemas edilicios y reclamos vinculados al funcionamiento de la institución colocaron a la cartera educativa en el centro de la escena pública. Las críticas apuntaron a la falta de respuestas rápidas por parte de las autoridades y reavivaron cuestionamientos sobre el estado general de la infraestructura escolar en la provincia.
La situación generó un fuerte desgaste para la gestión de Montaldo, una de las ministras con mayor exposición dentro del gabinete provincial.
Por otro lado, Darío Monteros quedó bajo la lupa durante los episodios de lluvias e inundaciones que afectaron distintas localidades tucumanas. Los anegamientos, los daños materiales y los reclamos de vecinos volvieron a poner en discusión la planificación de obras hídricas y la capacidad de respuesta de los organismos provinciales frente a situaciones de emergencia.
Las críticas también alcanzaron a la coordinación entre la Provincia y los municipios, especialmente en zonas donde los vecinos denunciaron problemas recurrentes cada vez que se registran precipitaciones intensas.
A estos conflictos se suman reclamos por inseguridad, problemas estructurales en distintos servicios públicos y un creciente malestar social que comenzó a reflejarse en la conversación pública y en las mediciones de imagen.
El ranking de Autoritas Argentina muestra que Jaldo se encuentra por debajo de la mitad de los gobernadores evaluados y muy lejos de los mandatarios provinciales con mejor desempeño en términos de percepción pública. El dato adquiere relevancia en un contexto donde la administración provincial enfrenta el desafío de revertir el desgaste acumulado por una sucesión de conflictos que marcaron la agenda política durante el último año.
Con vistas a los próximos desafíos electorales, la evolución de la imagen del gobernador y de sus principales ministros aparece como uno de los principales interrogantes del escenario político tucumano.
