Un caso médico ocurrido en San Miguel de Tucumán terminó convirtiéndose en el hecho decisivo para la beatificación de Fray Mamerto Esquiú, reconocida oficialmente por el Vaticano en 2021. La protagonista de la historia fue Emma, una bebé que sufrió una grave infección cuando tenía apenas semanas de vida y cuya recuperación fue considerada inexplicable desde el punto de vista médico
La historia, reconstruida a partir del testimonio del traumatólogo infantil Carlos Juárez, comenzó en diciembre de 2015 en el Sanatorio 9 de Julio. La recién nacida había sido derivada con un cuadro severo de infección que inicialmente parecía una artritis séptica en la cadera. Sin embargo, durante las primeras intervenciones quirúrgicas los médicos descubrieron que la infección ya había alcanzado el fémur y otras zonas de la pierna.
Los estudios posteriores confirmaron que Emma padecía osteomielitis, una agresiva infección ósea que en recién nacidos puede provocar secuelas irreversibles. La niña atravesó cuatro cirugías consecutivas mientras los médicos intentaban frenar el avance de la enfermedad. Según relató Juárez, las radiografías mostraban un deterioro extremo del hueso y existía la posibilidad concreta de realizar una cirugía devastadora para evitar que la infección continuara avanzando.
En medio del complejo cuadro clínico ocurrió un hecho que sorprendió al equipo médico: varias biopsias tomadas durante las operaciones desaparecieron antes de llegar al laboratorio. Incluso una cuarta muestra enviada personalmente por el traumatólogo tampoco pudo ser analizada en ese momento. La demora terminó postergando una decisión quirúrgica que podía cambiar para siempre la vida de la bebé.
Fue entonces cuando apareció la figura de Fray Mamerto Esquiú. El 14 de enero de 2016, Juárez recibió en la iglesia Iglesia San Francisco unas estampas del religioso catamarqueño con una reliquia. Ese mismo día entregó una a la madre de Emma y comenzó una cadena de oración entre familiares, amigos y allegados.
Según relató el médico, en cuestión de días empezó a registrarse una recuperación inesperada. Las nuevas radiografías mostraban que el hueso comenzaba a regenerarse y que la infección desaparecía de manera acelerada. “Nada cerraba desde el punto de vista científico”, recordó Juárez sobre la evolución clínica de la niña, cuya mejoría dejó sin necesidad la cirugía extrema que analizaban los especialistas.
Semanas después apareció finalmente una de las biopsias extraviadas. A pesar del tiempo transcurrido y de las condiciones inadecuadas de conservación, el estudio confirmó que Emma había padecido una osteomielitis crónica reagudizada y supurada, uno de los cuadros más severos dentro de este tipo de infecciones. Para entonces, la pequeña ya estaba prácticamente recuperada.
El caso llegó luego a conocimiento de autoridades eclesiásticas y dio inicio a una investigación canónica que incluyó la participación de médicos argentinos y especialistas del Hospital Bambino Gesù. El Vaticano debía determinar si existía una explicación científica posible para la recuperación y comprobar que la invocación había sido dirigida específicamente a Fray Mamerto Esquiú.
Finalmente, la Iglesia Católica reconoció oficialmente el milagro y autorizó la beatificación del religioso catamarqueño. La ceremonia se realizó el 4 de septiembre de 2021 en Piedra Blanca, tierra natal del fraile conocido históricamente como “el fraile de la Constitución”. Actualmente, Emma no presenta secuelas y lleva una vida normal. Para el doctor Juárez, el caso fue “un inmenso regalo de Dios” y el hecho que terminó abriendo el camino para la beatificación de una de las figuras religiosas más importantes de la historia argentina.
