La empresa Saphirus, dedicada a la producción de aromatizantes y productos de limpieza, registró un fuerte repunte en su actividad durante 2026, alcanzando niveles récord de ventas en abril y consolidando un proceso de expansión productiva en un contexto de cambios en la economía argentina.
Su fundador, Cristian Iuliano, destacó la evolución reciente de la firma al señalar que, tras un comienzo de año irregular, la actividad mostró una clara recuperación: febrero presentó una caída, marzo evidenció mejoras y abril se convirtió en el mejor mes de la historia de la compañía.
La empresa, fundada en 2010, pasó de operar en un pequeño garaje a instalarse en un predio de más de 30.000 metros cuadrados en Vicente López, donde actualmente avanza en la incorporación de una nueva planta de aerosoles que permitirá ampliar la producción y reducir la dependencia de terceros.
En términos operativos, el crecimiento de la demanda llevó a la firma a extender su esquema de trabajo, con turnos de hasta 15 horas y una plantilla de aproximadamente 350 empleados, con perspectivas de incremento en el corto plazo.
El modelo comercial de Saphirus se apoya en una red propia de distribución que incluye más de 100 puntos de venta, centros logísticos y alrededor de 40.000 revendedores en todo el país. Este esquema de venta directa le permite a la compañía mantener el control sobre precios y posicionamiento de marca, evitando intermediación de grandes cadenas comerciales.
La empresa cuenta con más de 700 productos activos, organizados en distintas líneas, y ha avanzado en acuerdos de licencias internacionales, incluyendo desarrollos vinculados a Disney, lo que amplía su alcance comercial.
En materia productiva, Saphirus fabricó entre 57 y 60 millones de unidades en 2025 y proyecta alcanzar las 65 millones durante 2026, con un objetivo de mediano plazo que supera los 100 millones de unidades anuales.
El desempeño reciente se da luego de un período de contracción registrado a fines de 2023 y comienzos de 2024, cuando la empresa experimentó caídas significativas en ventas. Sin embargo, la recuperación posterior permitió retomar la senda de crecimiento y sostener niveles de actividad elevados.
Uno de los aspectos destacados por la compañía es su capacidad para operar en un contexto de mayor apertura comercial sin verse afectada por la competencia externa. Según explicó Iuliano, el modelo de negocio basado en alto volumen y bajos márgenes, junto con las características técnicas de la producción —como el manejo de sustancias reguladas—, genera barreras que limitan el ingreso de productos importados terminados.
En este sentido, la flexibilización para la importación de insumos aparece como un factor que contribuye a mejorar la producción local, al facilitar el acceso a componentes necesarios sin desplazar a la industria nacional.
La estrategia de crecimiento también incluye la producción para terceros, acuerdos con cadenas de farmacias y vínculos con instituciones deportivas, lo que permite diversificar canales de comercialización.
El caso de Saphirus refleja una dinámica en la que empresas industriales locales logran expandirse, aumentar su producción y generar empleo en un escenario de reconfiguración económica, donde la combinación de apertura selectiva, desregulación y estímulos a la actividad privada comienza a mostrar impactos en sectores del consumo masivo.
