La tensión en el estrecho de Ormuz registró una nueva escalada luego de enfrentamientos directos entre fuerzas de Estados Unidos e Irán, en un contexto de creciente presión sobre una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio energético global.
Según informó el Comando Central estadounidense, fuerzas navales y aéreas atacaron al menos seis embarcaciones iraníes tras una ofensiva atribuida a Teherán que incluyó el lanzamiento de misiles de crucero, drones y el despliegue de lanchas rápidas contra buques militares y mercantes que transitaban por la zona.
El operativo estadounidense involucró helicópteros de combate Apache y Seahawk, en respuesta a lo que calificaron como una amenaza directa a la seguridad de la navegación. Posteriormente, el presidente Donald Trump afirmó que fueron derribadas siete embarcaciones iraníes y aseguró que no se registraron daños significativos en los buques bajo protección, con excepción de un incidente en una nave vinculada a Corea del Sur que sufrió una explosión e incendio.
En paralelo, se reportaron múltiples incidentes en aguas cercanas a Emiratos Árabes Unidos, donde distintas embarcaciones informaron impactos de proyectiles y focos de incendio. De acuerdo a los reportes disponibles, no hubo víctimas entre las tripulaciones afectadas.
Desde Washington señalaron que no se implementa un sistema formal de escolta a buques comerciales, aunque se desplegó un esquema de defensa de múltiples capas que incluye destructores, aeronaves, sistemas de alerta temprana y capacidades de guerra electrónica. En ese marco, se habilitó un corredor de navegación de sentido único para facilitar la salida de embarcaciones que permanecían en el Golfo Pérsico.
La operación se enmarca dentro del denominado “Proyecto Libertad”, un dispositivo militar que contempla la participación de más de 100 aeronaves, plataformas no tripuladas y aproximadamente 15.000 efectivos, con el objetivo de garantizar la seguridad del tránsito marítimo en la región.
La escalada se produjo tras advertencias del alto mando militar iraní, que había anticipado una respuesta ante cualquier aproximación de fuerzas estadounidenses a la zona. En ese contexto, Irán aseguró haber desplegado misiles de crucero y drones de combate en las inmediaciones del estrecho.
El estrecho de Ormuz constituye un punto clave para el transporte global de petróleo, por donde circula una parte significativa del suministro energético mundial, lo que convierte a cualquier incidente en la zona en un factor de impacto inmediato sobre los mercados internacionales y la estabilidad regional.
