El mercado financiero local muestra un renovado interés por las inversiones en moneda nacional, en un contexto de mayor estabilidad cambiaria y expectativas de desaceleración inflacionaria. Analistas e inversores comienzan a priorizar estrategias en pesos, en detrimento de la tradicional cobertura en dólares.
Distintos informes del sector privado señalan que, ante una proyección de menor inflación hacia 2026 y un flujo sostenido de ingreso de divisas —impulsado principalmente por el sector agroexportador y emisiones de deuda corporativa—, se consolida el atractivo de instrumentos ajustados por inflación y bonos a tasa fija en moneda local.
En este escenario, resurgen estrategias de “carry trade”, donde los inversores venden dólares para posicionarse en activos en pesos con rendimientos superiores. La expectativa predominante en parte del mercado es que las tasas de interés en moneda local logren superar la evolución del tipo de cambio en el corto y mediano plazo.
Los datos recientes del mercado cambiario refuerzan esta tendencia. En la última rueda, el dólar mayorista registró una baja y el Banco Central de la República Argentina logró comprar divisas en el mercado, contribuyendo a la acumulación de reservas internacionales, pese a pagos de deuda realizados a organismos como el Fondo Monetario Internacional.
En paralelo, los dólares financieros mostraron movimientos moderados, mientras que el dólar informal evidenció una caída, ubicándose como una de las cotizaciones más bajas dentro del sistema. Este comportamiento es interpretado por operadores como una señal de menor presión cambiaria.
En el segmento de renta fija, los bonos soberanos registraron subas, con mejoras en su cotización, aunque con un impacto más acotado en la medición del riesgo país. Por su parte, el índice S&P Merval mostró variaciones leves, en una jornada con desempeño dispar entre sectores.
Desde el plano macroeconómico, este giro en las preferencias de inversión se vincula con las señales de ordenamiento fiscal y monetario impulsadas por la administración de Javier Milei. La consolidación de un esquema orientado al equilibrio de las cuentas públicas, junto con una política monetaria más restrictiva, comienza a reflejarse en expectativas de mayor previsibilidad.
Si bien persisten desafíos vinculados a la inflación y al nivel de actividad, el cambio en el comportamiento del mercado sugiere una recomposición de la confianza en la moneda local, en línea con los objetivos planteados por el Gobierno nacional.
