En la antesala del Día Internacional de los Trabajadores, un informe de la empresa Randstad reveló una marcada desconexión entre la percepción de los trabajadores y las exigencias del mercado laboral en Argentina. Según el estudio, el 89% de las personas se considera empleable, pero siete de cada diez afirma haber perdido oportunidades laborales por no contar con las habilidades o conocimientos requeridos.
El relevamiento, realizado sobre más de 4.000 trabajadores de Argentina, Chile y Uruguay, evidencia que la problemática trasciende las fronteras locales. Sin embargo, en el caso argentino, el fenómeno se da en un contexto de transformaciones estructurales del mercado de trabajo, atravesadas por la digitalización, el avance de la inteligencia artificial y la creciente demanda de nuevas competencias.
Desde la consultora, Andrea Ávila explicó que la empleabilidad ya no depende exclusivamente de la formación previa, sino de la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo, un aspecto que hoy aparece debilitado en amplios sectores de la población.
Uno de los puntos más relevantes del informe es el bajo nivel de capacitación reciente. En Argentina, solo el 42% de los trabajadores realizó algún curso formal en los últimos seis meses, mientras que casi una cuarta parte no se capacita desde hace más de dos años. A esto se suma el limitado rol de las empresas: apenas el 13% de los empleados recibe formación constante, mientras que el 45% asegura no acceder nunca a instancias de capacitación dentro de su trabajo.
En cuanto a las barreras de acceso al empleo, la falta de experiencia específica encabeza el ranking con el 38%, seguida por la edad (26%) y los cambios en el mercado laboral (16%). Aunque la brecha digital no aparece como el principal obstáculo, el déficit de habilidades se consolida como un factor determinante que limita las oportunidades laborales.
Especialistas señalan que este desajuste entre oferta y demanda de trabajo se vincula con problemas estructurales del sistema educativo argentino, que en las últimas décadas ha mostrado dificultades para adaptarse a las nuevas exigencias productivas. La pérdida de calidad en la formación, sumada a la falta de actualización de contenidos y a los bajos niveles de exigencia, ha sido señalada como uno de los factores que explican la creciente brecha de habilidades.
En este escenario, marcado por años de políticas educativas cuestionadas y resultados decrecientes, el mercado laboral comienza a reflejar con mayor claridad las consecuencias: trabajadores que se perciben preparados, pero que no logran cumplir con los estándares que hoy demandan las empresas.
A pesar de este panorama, el informe también destaca un dato relevante: el 76% de los argentinos estaría dispuesto a capacitarse por cuenta propia si su trabajo lo requiriera, lo que muestra una alta predisposición a la mejora individual. Al mismo tiempo, crece la importancia de la formación continua como criterio clave al momento de elegir empleo.
De este modo, el estudio pone en evidencia no solo una problemática laboral, sino también un desafío de fondo vinculado a la necesidad de recomponer las capacidades formativas, en un contexto donde el conocimiento y la adaptación permanente se vuelven centrales para acceder y sostener un empleo.
