Un grave episodio ocurrido durante un partido de básquet infantil en Tafí Viejo derivó en la separación preventiva de un efectivo policial, luego de que se confirmara que fue quien exhibió un arma de fuego en medio de un conflicto dentro del club.
La situación, que generó pánico entre niños y adultos, está siendo investigada tanto por la Justicia como por la propia fuerza. El subjefe de Policía, Roque Iñigo, confirmó que el hombre fue identificado como integrante de la institución. “Se logró determinar que la persona acusada de haber exhibido el arma se trata de un empleado policial”, señaló.
Tras la denuncia, las autoridades dispusieron medidas preventivas: el agente fue apartado de sus funciones, se le retuvo el arma reglamentaria y fue sometido a una evaluación psicológica. “Fue puesto a disponibilidad, lo que implica su separación hasta que se esclarezcan los hechos”, explicó Iñigo.
El funcionario también aclaró que el efectivo no se encontraba en servicio, sino de franco, asistiendo al partido como padre. Sin embargo, remarcó que su accionar violó las normas vigentes: “El personal policial no debe portar armas en este tipo de eventos deportivos”.
Desde el club Juventud Unida reconstruyeron el origen del incidente. La dirigente Lourdes Lazarte indicó que todo comenzó con una pelea entre jugadores dentro de la cancha, que rápidamente escaló con la intervención de padres y adultos.
En medio de ese contexto, se produjo el hecho más alarmante. “Una mamá nos avisó que había una persona con un arma. Dijo que la sacó en plena pelea y se la pasó a su pareja”, relató.
La dirigente describió la escena como caótica y angustiante: “Fue todo muy confuso, pero intimidante. Cuando la encaran, la mujer respondió que era un arma reglamentaria”.
El episodio obligó a suspender la jornada deportiva y dejó consecuencias entre los presentes. “Fue un sábado de terror, con chicos descompensados y padres con miedo”, sostuvo Lazarte.
Mientras la causa avanza en el ámbito judicial, la Policía inició un sumario administrativo que podría derivar en sanciones disciplinarias, incluida la expulsión del efectivo involucrado.
El caso volvió a poner en debate los protocolos de seguridad y la responsabilidad en eventos deportivos infantiles, donde la presencia de armas resulta incompatible con el entorno y el cuidado de los menores.
