Cada 2 de abril, la Argentina no solo recuerda: reafirma. En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el país rinde homenaje a quienes combatieron en 1982 y mantiene viva una causa que no admite dudas ni matices: las Islas Malvinas son y serán argentinas.
La fecha remite al inicio de la Guerra de Malvinas, cuando tropas argentinas desembarcaron en el archipiélago con el objetivo de recuperar un territorio ocupado por el Reino Unido desde 1833. Aquel episodio marcó a fuego la historia nacional y dejó un saldo de 649 argentinos caídos, muchos de ellos jóvenes que entregaron su vida por la patria.
Pero Malvinas no es solo pasado. Es presente y es una causa vigente. La disputa por la soberanía no es una consigna simbólica, sino un reclamo legítimo, sostenido en la historia, en el derecho internacional y en la memoria colectiva de todo un pueblo.
Cada año, en cada acto, en cada escuela y en cada plaza del país, se repite una verdad que atraviesa generaciones: no hay olvido posible ni discusión abierta sobre lo que nos pertenece.
El reconocimiento a los veteranos no puede limitarse a una fecha. Implica memoria activa, respeto permanente y compromiso con su historia. Porque quienes lucharon en Malvinas no solo defendieron un territorio: defendieron la identidad nacional.
A más de cuatro décadas del conflicto, el mensaje sigue intacto. No se trata solo de recordar, sino de sostener una postura clara frente al mundo: la soberanía argentina sobre las islas no es negociable en términos de identidad.
Este 2 de abril, como cada año, la bandera vuelve a levantar una misma consigna, firme y sin concesiones: las Malvinas son argentinas.
