Otra promesa sin cumplir: la reforma electoral. Tras su discurso en la apertura del 121° periodo de sesiones ordinarias de la legislatura de Tucumán, Jaldo defendió el actual sistema de acoples electorales cuando anteriormente habría prometido una reforma de raíz, a causa de las quejas de los Tucumanos que se encuentran con el mismo escenario en época de elecciones; miles de boletas a la hora de votar.
Durante su discurso anual ante legisladores y autoridades provinciales, Jaldo aseguró que “acatará la decisión que adopten los parlamentarios sobre posibles modificaciones al régimen de votación”, pero defendió con énfasis el mantenimiento del actual sistema electoral provincial y pidió no “demonizarlo”. Lo que parecía una señal de apertura al debate se traduce, para muchos sectores críticos, en una forma de evitar asumir una decisión concreta y en una promesa que se diluye frente a la realidad política.
La reforma electoral —una de las banderas que se había instalado como necesaria para modernizar el sistema político, transparentar los procesos y alinear a Tucumán con prácticas más equitativas— quedó así relegada a un marco retórico sin acciones definidas. Promesas previas de abrir un debate profundo sobre la forma en que los tucumanos eligen a sus representantes ahora parecen haber sido sustituidas por una tibia declaración de apertura parlamentaria sin plazos ni compromisos firmes.
Críticos de Jaldo interpretan esta postura como un retroceso que deja vacía su promesa de reforma comprometida hace no mucho tiempo, generando molestia en la sociedad y reavivando la crítica entre quienes esperaban una transformación real del sistema de votación en la provincia. Según opositores y analistas locales, la decisión de frenar el impulso hacia una reforma electoral efectiva responde más a cálculos internos de poder que a una coherente respuesta democrática a las demandas ciudadanas.
Precisamente, la discusión sobre modernizar los métodos de votación en Tucumán no es nueva. El debate se intensificó tras la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) en las elecciones en octubre de 2025, una experiencia que generó opiniones mayoritariamente positivas entre votantes y expertos electorales. La BUP simplifica el acto de votar, reduce la logística de múltiples boletas y mejora la percepción de transparencia del proceso, un beneficio concreto para fortalecer la confianza en la democracia local.

Lisandro Catalán, presidente de la libertad avanza Tucumán destacó la importancia de este sistema y fue pieza fundamental para implementar el uso de la BUP en Tucumán. La postura de Catalán fue explícita al elogiar la boleta única como un paso hacia elecciones más transparentes y equitativas, evitando métodos de votación que generan confusión o asimetrías entre fuerzas políticas.
