El presidente de Atlético Tucumán y actual legislador tucumano, Mario Leito, pasó de acusar a la AFA por “robo arbitral” a ser vocero del Chiqui Tapia, se volvió su “seca nuca” en tiempo récord.
En apenas un puñado de horas, Mario Leito -que hace 48 horas parecía ser el paladín indignado ante el supuesto “robo arbitral” que sufrió Atlético Tucumán-, terminó encumbrado como versión local del “seca nuca top” al servicio de Claudio “Chiqui” Tapia y la AFA, en un giro digno de manual de política en el futbol.
Lo que comenzó como un reclamo formal sirviendo de portavoz airado del Decano ante la actuación de Fernando Espinoza frente a Instituto, terminó con Leito sentado amigablemente con Tapia y su hombre de confianza, Pablo Toviggino, limando asperezas y repartiendo abrazos institucionales, mientras el club tucumano acompañaba el paro futbolero impulsado por la Casa Madre.
El drama político es de esos que superan cualquier telenovela: primero fuego cruzado contra la entidad que regula el fútbol argentino, luego conferencia de prensa con toalla simbólica en mano (metafóricamente o no), y por último el propio Leito repitiendo el discurso de la AFA como si lo hubiera escrito en un panfleto que repartió a la salida de la reunión.
Los hinchas de Atlético Tucumán que pensaban ver a su presidente defender con garra los colores del club se quedaron con la boca seca de tanto esperar. En lugar de eso, Leito ofreció una versión remozada de diplomacia futbolera, abrazando la postura que ayer criticaba con irreverencia.

La jugada fue tan veloz como el cambio de camiseta de verano a invierno: de vocero indignado ante un supuesto “robo” a vocero oficialista de la AFA en tiempo récord, como si la idea de “secar nucas” con la firma del dirigente fuese ahora mantra de campaña.
Al final, el peronista de turno no defendió más al club tucumano en los hechos, sino que terminó defendiendo al establishment futbolero que ayer mismo veía como adversario. Y los hinchas de Atlético Tucumán, mientras tanto, todavía esperan que esa toalla con la que ahora aplaude a Tapia vuelva alguna vez a secar algo más noble que nucas ajenas.
