Dos episodios con artefactos explosivos registrados el mismo día en el área metropolitana de Buenos Aires encendieron las alarmas de las autoridades y activaron investigaciones por posible terrorismo. Los hechos ocurrieron en la Gendarmería Nacional Argentina y en un centro logístico de Mercado Libre, con pocas horas de diferencia.
El primero de los casos se produjo en la Escuela Superior de la fuerza de seguridad, ubicada en el barrio porteño de San Telmo. Allí explotó un paquete que había sido recibido meses atrás y que permanecía almacenado en un depósito dentro del edificio. La detonación ocurrió cuando personal de la institución manipuló la encomienda en el piso 11 de la sede ubicada sobre Paseo Colón.
Como consecuencia del estallido, cuatro efectivos resultaron afectados. Dos de ellos sufrieron quemaduras y fueron trasladados al Hospital Argerich, mientras que otros dos fueron asistidos en el lugar con controles médicos y oxígeno. Según informaron fuentes oficiales, todos se encuentran fuera de peligro.

Tras la explosión se dispuso un operativo de seguridad que incluyó la evacuación de más de 300 personas del edificio y de construcciones cercanas. En el lugar trabajaron equipos de la Policía Federal, la Policía de la Ciudad, brigadas antiexplosivos y personal del SAME. Además, especialistas revisaron el edificio para descartar la presencia de otros artefactos.
Durante las pericias se detectó que en total había tres paquetes sospechosos en las instalaciones. Uno explotó mientras era manipulado y otros fueron detonados de manera controlada por los equipos especializados. La causa quedó bajo la órbita del juez federal Marcelo Martínez De Giorgi, con intervención de unidades antiterroristas.
Horas después, otro hecho similar generó preocupación en el conurbano bonaerense. En el Centro de Almacenamiento y Distribución que Mercado Libre opera en Villa Celina, dentro del predio del Mercado Central, fue detectado un paquete con características compatibles con un artefacto explosivo.
El hallazgo obligó a evacuar de inmediato el depósito mientras intervenía la Dirección de Explosivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Los especialistas constataron que el paquete contenía un teléfono celular conectado mediante cables a una caja plástica, una configuración utilizada habitualmente en dispositivos explosivos improvisados.
Tras asegurar el área y realizar las verificaciones correspondientes, las autoridades confirmaron la presencia del explosivo y procedieron a neutralizar el riesgo. El operativo concluyó sin víctimas y la actividad en el centro logístico se retomó posteriormente con normalidad.
Desde la empresa fundada por Marcos Galperin indicaron que se activaron los protocolos internos de seguridad y que la prioridad fue resguardar a los trabajadores que se encontraban en el predio al momento del hallazgo.
Las autoridades investigan ahora si existe algún tipo de vínculo entre ambos episodios, ya que ocurrieron el mismo día y con una modalidad similar: encomiendas con dispositivos explosivos dentro del circuito de envíos.
Aunque todavía no hay responsables identificados, sectores políticos y analistas de seguridad señalaron que este tipo de ataques recuerda a métodos utilizados por organizaciones violentas del pasado, como Montoneros, que en la década de 1970 recurrieron a explosivos y atentados contra instituciones del Estado.
En ese contexto, dirigentes y funcionarios reclamaron avanzar rápidamente con la investigación para determinar quiénes estuvieron detrás de los envíos y si hubo motivaciones políticas o ideológicas vinculadas a sectores radicalizados de la izquierda.
Por el momento, ambas causas continúan bajo análisis judicial y pericial. Los investigadores buscan reconstruir el origen de los paquetes, cómo ingresaron al sistema de distribución y si los ataques formaron parte de una acción coordinada. Mientras tanto, se reforzaron medidas de seguridad en dependencias oficiales y centros logísticos ante la posibilidad de nuevos incidentes.

