El Superclásico del fútbol argentino llega este domingo, pero lejos de ser una fiesta de plenitud, encuentra a River Plate y Boca Juniors en un estado de emergencia, más parecido a un parte médico que a una previa deportiva.
Ambos equipos, que atraviesan momentos de irregularidad y desesperación por asegurar su futuro internacional, llegan al duelo en La Bombonera (domingo a las 16:30) condicionados por sus enfermerías. El partido no solo definirá el prestigio, sino que es crucial para las aspiraciones de ambos de clasificar a la Copa Libertadores 2026, un torneo que Boca ya lleva dos años mirando desde afuera.

La situación en Boca roza el dramatismo y expone una preocupante falta de planificación. La gran noticia del día es que Edinson Cavani fue incluido en la lista de concentrados. Sin embargo, esta inclusión tiene más de gesto anímico que de realidad deportiva.
El delantero uruguayo, ausente en los últimos tres partidos y sin jugar minutos en seis, no está recuperado. Fuentes del club confirman que “la dolencia en el psoas derecho no presenta una mejoría sustancial”. Cavani trabajó diferenciado toda la semana y recién el viernes fue exigido levemente en el campo, lo cual descarta por completo su titularidad.
La decisión del cuerpo técnico de sumarlo responde a su “jerarquía” y a la posibilidad remota de que ingrese si el partido lo requiere. Pero la verdadera razón es la alarmante “escasez de recambios netos en la posición de centrodelantero”. Con Miguel Merentiel y Milton Giménez como dupla titular, el banco no ofrece variantes naturales, y Cavani, aun roto, es la única opción.
El historial reciente del uruguayo es la crónica de un fracaso físico. Su último partido fue el 14 de septiembre (empate 1-1 con Rosario Central). Desde entonces, su distensión en el psoas lo borró de seis encuentros.
Las recurrentes lesiones han marcado su etapa en Boca. Solo en 2025, el delantero acumuló seis lesiones. Desde su llegada en agosto de 2023, registra once problemas físicos distintos. En lo que va del año, Cavani suma 16 ausencias, totalizando 108 días fuera de las canchas.
Su rendimiento goleador, lógicamente, evidencia esta caída: en once meses de 2025 convirtió apenas cuatro tantos. Su último gol fue el 24 de agosto contra Banfield. Boca lo convoca como un símbolo, esperando recuperarlo para el cierre del año, pero la realidad es que su fichaje estrella no ha dado resultados.

En la vereda de enfrente, el panorama no es mucho más alentador. El River Plate de Marcelo Gallardo, que “aún no encuentra consistencia”, afronta el Superclásico diezmado por las bajas.
La peor noticia de la semana fue la confirmada ausencia de Facundo Colidio. El delantero sufrió un “desgarro en el isquiotibial izquierdo” durante el papelón contra Gimnasia, debiendo abandonar el campo antes de los quince minutos.
La baja de Colidio es un golpe sensible para Gallardo. El ex-Tigre había mostrado buenos rendimientos en Superclásicos anteriores, con un registro de cinco partidos (tres victorias, un empate y una derrota).
A esta ausencia se suman las de largo plazo. Germán Pezzella y el juvenil Giorgio Costantini atraviesan la fase inicial de recuperación tras sendas roturas del ligamento cruzado anterior en la rodilla izquierda. Pezzella se lesionó el 9 de agosto y Costantini el 6 de septiembre; ambos fueron operados y no reaparecerán este año.
Además, Agustín Ruberto, quien sufrió una rotura de ligamentos en el Sudamericano Sub-20, recién está volviendo a sumar minutos en Reserva y su reincorporación al primer equipo no se espera hasta 2026.
La esperanza de Gallardo pasa por recuperar a dos jugadores clave que trabajaron diferenciado: Gonzalo Montiel y Sebastián Driussi. En el caso del lateral campeón del mundo, la intención del cuerpo técnico es que, si recibe el alta médica, ocupe el once titular. Driussi, en cambio, parece tener más chances de comenzar desde el banco.
Finalmente, River recupera nombres de la “vieja guardia” que, sin embargo, llegan con lo justo. Enzo Pérez, Gonzalo Martínez y Maximiliano Meza regresan de diferentes problemas físicos, pero solo Pérez acumuló minutos recientes.

Tanto el “Pity” Martínez como Meza arrastran episodios de larga inactividad. La utilización de estos jugadores, si es que son convocados, será prudente y, muy probablemente, desde el banco de suplentes.
Así, Boca y River llegan a un Superclásico definido por las ausencias, la irregularidad y la desesperación por no fracasar en el objetivo de la Libertadores.
