En el marco de la 137° Exposición Rural de Palermo, el presidente Javier Milei realizó un anuncio histórico para el sector agropecuario: la baja permanente de las retenciones a diversas exportaciones del campo. La medida, que abarca productos clave como carne vacuna, carne aviar, soja, girasol, sorgo y maíz, representa uno de los gestos más significativos del actual gobierno hacia el agro, históricamente castigado por la presión fiscal.
Desde el palco principal de La Rural, y ante una multitud que lo ovacionó al grito de “¡Grande, Peluca!”, el Presidente comunicó una serie de reducciones de alícuotas impositivas que, según afirmó, “llegaron para quedarse”.
“Eliminar las retenciones es una obsesión para nuestra gestión”, expresó Milei, quien aseguró que la medida se sustenta en el superávit fiscal alcanzado durante su mandato. “Cuidamos ese superávit como agua en el desierto ante los embates sistemáticos de la casta política”, añadió.
Entre las reducciones anunciadas se destacan:
Carne aviar y vacuna: del 6,75% al 5%
Maíz y sorgo: del 12% al 9,5%
Girasol: reducción a 5,5% y 4% (según subproductos)
Soja: del 33% al 26%
Subproductos de soja: del 31% al 24,5%
Trigo y cebada: las rebajas transitorias pasan a ser permanentes
Milei remarcó que esta decisión constituye “una reducción del 20% en las cadenas de granos y del 26% en la cadena de ganado y carnes”, apuntando a dar impulso al que considera “el sector más productivo de la economía nacional”.

Un cambio de paradigma: del conflicto al incentivo
El gesto presidencial no pasó desapercibido en un escenario que, históricamente, ha sido testigo de tensiones entre el campo y el poder político. La mención de retenciones, para muchos productores, aún remite al conflicto por la Resolución 125 de 2008, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, impulsada por el entonces ministro Martín Lousteau. Aquella medida proponía un sistema de retenciones móviles que terminó desatando una de las crisis políticas más profundas entre el campo y el kirchnerismo.
En ese contexto, la propuesta de Milei marca un contraste: “Lo que hoy anunciamos no es un parche ni una medida transitoria, sino un cambio estructural”, afirmó el mandatario. “El campo no es enemigo del Estado ni de la sociedad; es motor de crecimiento, de empleo y de exportaciones”, remarcó.
Aplausos, ausencias y promesas
Acompañado por su hermana Karina Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, el Presidente recorrió la pista central de La Rural a bordo de una camioneta 4×4, mientras los presentes lo aclamaban. Lo esperaban en el palco figuras como el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, y ministros como Patricia Bullrich, Guillermo Francos y Luis Petri. Notoria fue la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien Milei pareció aludir en su discurso con críticas indirectas a quienes “tribunean con frases lindas pero defienden privilegios en el Congreso”.

El mandatario también prometió “tremendas noticias en el plano internacional” en los próximos días, elogiando el trabajo de su canciller, Gerardo Werthein, sin dar más detalles.
Una señal al interior productivo
En un tramo destacado de su alocución, Milei señaló que la baja de retenciones no solo beneficia a los grandes productores, sino también a toda la economía del interior: “Desde el veterinario hasta el gomero, pasando por el piloto de dron, todos se benefician de que la rentabilidad del sector privado se quede en el sector privado”.
El mensaje fue recibido con entusiasmo por el sector rural, que venía reclamando alivios fiscales para potenciar la producción y el empleo. Nicolás Pino, titular de la SRA, fue categórico: “Si al campo se le brindan condiciones adecuadas, podemos producir más del doble de lo que hoy producimos”.
Además, Pino hizo un llamado a fortalecer instituciones clave como el INTA y el SENASA, a los que pidió dotar de mayor eficiencia, profesionalismo y menos burocracia.
El campo como aliado, pero no partidario
Durante su intervención, Pino también aclaró que “el campo no es un aliado partidario. Es exclusivamente un aliado de la Argentina”. La frase resonó como una forma de marcar independencia política, sin dejar de reconocer el rumbo económico del actual gobierno.
La baja de retenciones, uno de los temas más sensibles en la historia reciente del agro, parece reconfigurarse ahora como una bandera de política económica orientada al crecimiento y la desregulación. En contraposición con viejas disputas, el mensaje del oficialismo apunta a un nuevo contrato con el campo basado en menos presión tributaria, más previsibilidad y mayor confianza en la capacidad del sector privado.
A juzgar por los aplausos y los rostros en el palco, el agro —al menos por ahora— parece dispuesto a darle el beneficio de la duda.

