Alerta por volcán: el Planchón-Peteroa muestra señales internas de actividad que podrían anticipar una erupción, por lo que Mendoza refuerza controles, distribuye barbijos y prepara evacuaciones ante el riesgo de explosiones súbitas y caída de cenizas.
Una alerta por volcán mantiene en vilo al sur de la provincia de Mendoza. El Complejo Volcánico Planchón-Peteroa, situado en el departamento de Malargüe y sobre el límite con Chile, fue colocado bajo vigilancia intensiva tras un notable incremento en su actividad interna.

El Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), a través del Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV), anunció este miércoles que el nivel de alerta técnica fue elevado a color amarillo. La decisión se basó en un aumento sostenido de señales sísmicas vinculadas al movimiento de fluidos dentro del sistema volcánico.
Los registros comenzaron el 10 de julio e incluyen un alza en los sismos tipo LP (largo período) y en las señales conocidas como Tremor, todas asociadas a la circulación de magma. El 16 de julio se alcanzó un pico de energía, superando los niveles considerados normales para este sistema.
Aunque no se observaron cambios en la superficie del volcán, los expertos advierten que este comportamiento ha precedido eventos eruptivos anteriores, caracterizados por la emisión de cenizas. En ese contexto, el SEGEMAR advirtió sobre la posible ocurrencia de explosiones de baja a moderada magnitud, sin señales previas.
Frente a esta situación, el gobierno provincial, en coordinación con Gendarmería Nacional, el Ministerio de Salud de Mendoza y autoridades locales, desplegó un operativo de prevención. Las medidas incluyen rutas de evacuación, la entrega de 35.000 barbijos para población y turistas, y sistemas de respuesta rápida.
Las localidades más cercanas, como Las Loicas, Bardas Blancas y Malargüe, así como los centros turísticos de El Azufre y Las Leñas, se encuentran dentro del área de influencia potencial del complejo volcánico.
Si bien las autoridades aclararon que no existe una amenaza inminente para la población, el principal riesgo en esta etapa radica en una posible dispersión de cenizas. Este fenómeno, como se recuerda, causó graves inconvenientes en provincias como Neuquén y Río Negro durante la erupción del volcán Puyehue en 2011.
Con una altitud superior a los 3.500 metros, el Planchón-Peteroa ha sido históricamente activo. Desde el año 1600 se registraron entre 15 y 20 erupciones, la mayoría de baja explosividad, aunque recientes eventos han mostrado mayor intensidad y una composición más compleja en el material expulsado.

El monitoreo continúa de forma permanente con la participación del SEGEMAR, el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) del SERNAGEOMIN chileno y otros organismos. Cualquier cambio significativo será comunicado por los canales oficiales.
Mientras tanto, la provincia permanece en alerta por volcán, a la espera de la evolución de un fenómeno natural que, aunque silencioso por ahora, mantiene su potencial latente.
