Mientras reclama más recursos a Nación, Acevedo defiende un modelo provincial que mantiene altos niveles de gasto político y rechaza cualquier ajuste en la Legislatura.
En medio del debate nacional sobre la reducción del gasto público, el vicegobernador tucumano Miguel Acevedo volvió a marcar distancia con el Gobierno de Javier Milei, pero sin mostrar autocrítica sobre el manejo de los recursos en la propia provincia. En una entrevista con LA GACETA PLAY, el presidente de la Legislatura criticó las políticas de ajuste necesario de Nación para la obtención del superávit fiscal, pero evitó referirse a los altos niveles de gasto político que se sostienen en Tucumán, especialmente en la Legislatura que él mismo conduce.

Lejos de proponer recortes o reformas para mejorar la eficiencia del cuerpo legislativo, Acevedo insistió en que la reforma política se hará en los términos que defina el oficialismo provincial, sin aceptar presiones externas. Decenas de asesores por legislador, la Legislatura tucumana es una de las más caras del país, pero eso no parece preocupar al vicegobernador, que centra su discurso en reclamar más fondos a Nación.
Durante la entrevista, Acevedo reconoció que el Gobierno nacional logró estabilizar variables macroeconómicas, pero cuestionó que no haya mejoras inmediatas en el bolsillo de la gente. En ese mismo tono, se quejó del traspaso de competencias a las provincias sin aumento de fondos coparticipables, pero omitió por completo cualquier intención de optimizar el gasto provincial o reducir la estructura política de su gestión.
Además, defendió el rol del Estado y criticó la idea de que el Estado es “el demonio”, como suele decir el presidente Milei. Sin embargo, su defensa del federalismo parece limitada cuando se trata de aplicar principios de austeridad dentro de su propia jurisdicción. Mientras se pronuncia a favor de redistribuir recursos, Acevedo no da señales de querer revisar el gasto excesivo de la Legislatura, ni de acompañar con hechos concretos una supuesta reforma política que lleva años prometiéndose sin avances reales.
Desde espacios opositores como La Libertad Avanza ya han planteado la necesidad de reducir el gasto político en la Legislatura y eliminar el sistema de acoples, medidas que encuentran resistencia justamente en quienes hoy se resisten al cambio.

Ese contraste entre el discurso y la práctica no pasa desapercibido para una ciudadanía que, cada vez más, exige recortes concretos en los privilegios de la política. Prueba de ello es una reciente encuesta de la consultora Isasi / Burdman, que arrojó un resultado contundente: el 90,3 % de los tucumanos está de acuerdo con la propuesta de La Libertad Avanza de limitar a cuatro los asesores por legislador.
