El Paris Saint-Germain hizo historia en el Allianz Arena. Con una actuación memorable, arrasó 5-0 al Inter en la final de la UEFA Champions League y levantó por primera vez la tan ansiada Orejona. Con goles de Hakimi, Doué con un doblete, Kvaratskhelia y Mayulu, el equipo francés firmó una de las finales más contundentes de los últimos tiempos.
Desde el primer minuto, el conjunto dirigido por Luis Enrique mostró sus credenciales. Presión alta, movilidad ofensiva, juego fluido y una intensidad que el Inter nunca pudo igualar, víctima de un gran juego ofensivo. Con Lautaro Martínez como capitán, el equipo italiano intentó replegarse para resistir el vendaval parisino, pero no le alcanzó: fue ampliamente superado en cada línea.
A los 12 minutos del primer tiempo, el PSG rompió el cero con una jugada colectiva que culminó en un gol de Achraf Hakimi. El lateral marroquí apareció como un delantero más por el centro del área y empujó la pelota tras una gran maniobra ofensiva. Ocho minutos más tarde, Doué sacó un remate desde afuera que se desvió en Dimarco y descolocó por completo a Sommer. Era el 2-0, y el PSG ya marcaba diferencias claras.
El primer tiempo fue una radiografía de lo que sería todo el partido: dominio absoluto del PSG. Con Fabián Ruiz manejando los tiempos, Vitinha siendo eje en el mediocampo y Kvaratskhelia completamente imparable por la banda izquierda, el equipo francés asfixió al Inter con su intensidad y volumen de juego. El conjunto italiano apenas pudo generar una chance clara antes del descanso, cuando Thuram ganó de cabeza en un córner y su intento pasó apenas desviado.
Ya en el segundo tiempo, el PSG no bajó el ritmo y continuó el espectaculo. A los 18 minutos, Doué coronó su gran noche con el tercer gol tras otra buena jugada colectiva. Fue su segundo tanto en la final y la confirmación de un talento que explotó en el partido más importante del año.

Con el 3-0 en el marcador, el equipo francés entró en una meseta: bajó un poco la presión y le cedió la pelota al Inter, aunque sin pasar grandes sobresaltos. De hecho, Donnarumma apenas tuvo que intervenir una sola vez en toda la noche, atajándole un disparo claro a Barella en el minuto 63. El resto fue todo del PSG.
El cuarto tanto llegó a los 27 minutos del complemento: Kvaratskhelia, uno de los mejores de la noche, selló su gran actuación con un gol que reflejó el juego coral del equipo. Recibió de espaldas, giró en el borde del área y la clavó al segundo palo con una clase descomunal.

Y cuando el partido ya se apagaba, apareció el joven Senny Mayulu para poner cifras definitivas. El juvenil, que había ingresado minutos antes, aprovechó un error en la salida del Inter y marcó el 5-0 para cerrar una goleada histórica.
Con esta victoria, el Paris Saint-Germain logra su primer título de Champions League y lo hace con una actuación inolvidable. Lejos de sufrir, el equipo francés dominó de principio a fin, con un fútbol total que combinó intensidad, precisión y contundencia.

El Inter, por su parte, nunca le encontró la vuelta. Aislado Lautaro, desconectados los mediocampistas y superada su defensa, el equipo de Inzaghi se vio desbordado por todos lados y no pudo ofrecer resistencia.
La final fue una fiesta parisina. El PSG mostró todo su poderío, confirmó la evolución del proyecto deportivo, aquel del que tanto hablabla Luis Enrique despues de la partida de Kylian Mbappé y se sacó la espina que tantas veces lo hizo quedar en la puerta. Hoy, por fin, París celebra.

