Tras el estrepitoso fracaso comercial de su emprendimiento gastronómico en una de las zonas más exclusivas de la Capital Federal, Gladys “La Bomba Tucumana” decidió cerrar definitivamente las puertas de su local y desvincular a todo su personal. En lugar de asumir los severos errores de gestión, la pésima calidad del servicio y los sobreprecios de sus productos, la cantante prefirió responsabilizar a las políticas económicas nacionales.
Un nuevo episodio de pésima administración comercial sacude al entorno del espectáculo y la gastronomía, luego de que la cantante resolvió clausurar de forma intempestiva su local de empanadas tucumanas ubicado en el barrio porteño de Recoleta, dejando sin trabajo a la plantilla de empleados que se desempeñaba en el establecimiento. El proyecto, que prometía desembarcar con éxito en la escena gastronómica porteña, terminó convirtiéndose en un verdadero fiasco empresarial en poco tiempo debido a los propios desaciertos comerciales de la artista y a la pésima recepción por parte de los clientes.

Lejos de realizar una autocrítica sobre los desmedidos costos fijos asumidos, la falta de una estrategia de mercado adecuada o las deficiencias en el manejo del comercio, la intérprete optó por el camino fácil de justificar la quiebra responsabilizando directamente a las medidas del oficialismo nacional. Sin embargo, los propios consumidores e internautas destrozaron la propuesta comercial en las opiniones del local, sacando a la luz que el verdadero motivo del colapso fueron la mala calidad de la comida, la falta de higiene en la cocina, los productos entregados fríos o en mal estado, la mala atención y los precios desorbitados que cobraba “a precio de oro”.
La decisión de dejar en la calle al personal sin ofrecer respuestas ni hacerse cargo del fracaso de su propia propuesta generó un fuerte rechazo social, exponiendo una maniobra evidente donde se intenta utilizar la coyuntura política como pantalla para tapar la mala praxis empresarial, el descuido de la limpieza y la insostenibilidad de un emprendimiento mal manejado desde el primer día.
