El seguidor de fútbol en Argentina es famoso por su pasión, a veces desmesurada. Y a la hora de tener un representante del fanatismo por los colores y sobre todo por la Selección Argentina, siempre hubo una cara y sobre todo un bombo conocido: el del Tula, Carlos Pascual, quien el año pasado recibió el premio a la mejor hinchada del mundo por parte de la FIFA. Y este miércoles, a los 83 años, falleció.

«He recorrido el mundo y la satisfacción que me ha dado la Argentina como seguidor de fútbol no tiene precio. Estuve en los tres mundiales que ganamos. Es emocionante», dijo el Tula en 2023 durante la celebración de los premios The Best, donde recibió el premio en representación de todos los seguidores argentinos que estuvieron en el Mundial de Qatar 2022.

Por décadas, el Tula se hizo reconocido no solo en el fútbol, sino en cualquier tipo de movilización social, especialmente dentro del Peronismo. «Canaya, peronista de Perón y Evita, seguidor de la selección argentina y ahora también del Papa Francisco», se describió a sí mismo en una entrevista con La Capital de Rosario hace algunos años.

«Puedo mostrar tranquilo mi patrimonio, muchos políticos y dirigentes no. Para viajar vendía libros, fotos, hacía firmar el bombo a sindicalistas, jugadores, empresarios… era ayudante de portero, así viajé… y a veces, como cuando fui a España a llevarle el bombo a Perón no tenía plata para volver», recordó entonces el Tula entre varias anécdotas. Su visita a Perón fue en 1971, donde ya era reconocido por su particular bombo.

«Yo invitaba a firmar el bombo que le daría a Perón a cambio de una ayuda económica. Con lo que recaudé me fui. Viajé en barco, en tercera, con el bombo repleto de firmas de seguidores de Central, jugadores, sindicalistas, comerciantes, llegué a la casa, golpeé la puerta y me estaban esperando Perón y Rucci. Se me aflojaron las piernas. Rucci le explicó a Perón que yo era seguidor de Central y peronista. Me firmó una foto para mí y otra para la hinchada. Fue un año increíble: conocí a Perón y salimos campeones», recordó el Tula.

Hace algunos años, se dio otra anécdota similar, pero con el Papa Francisco. Fue en una visita de la Selección Argentina al Vaticano donde el Tula no era parte de la delegación, pero insistió con ver al Papa. «Ustedes pregúntenle al Papa si yo puedo entrar», insistió Pascual. «Que pase el Tula», habría dicho al Papa. «El Papa bendijo al bombo y dijo ‘Gracias al Tula que le mete fiesta’. Y yo lo hice sonar, ahí, en el Vaticano».

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