Lucas Biglia comunicó su retiro del fútbol profesional a los 38 años, tras haber jugado las últimas tres temporadas en Turquía, dos en Fatih Karagümrük SK y otra en İstanbul Başakşehir F. K, donde le quedaba un año más de contrato. En este contexto, el centrocampista con pasado en la Selección Argentina reveló los motivos de su decisión y compartió que clubes argentinos se contactaron para tratar de ficharlo en el último tiempo.

«El motivo fue sobre todo familiar. Un deseo de mis hijos y esposa, prioridad de ellos, de querer estar con sus amigos. Dejé a un lado la carrera. Regresé a Italia con la intención de continuar, sabía que con el mercado de fichajes un poco justo, porque llegué en agosto«, declaró en una entrevista con TyC Sports y detalló: «Me pareció que el deseo de mi familia era más importante. Vine para acá sabiendo lo que me podía pasar, pero dándole lo mejor a ellos«.

Además, admitió que en ese momento lo buscaron dos clubes argentinos para repatriarlo, pero que les dijo que no por la presión que se vive. «Obviamente que hubo cosas de Argentina, pero no era la intención. Mi representante habló con Argentinos Juniors e Independiente. Fue siempre de una manera insistente y eso me reconforta mucho. Agradezco mucho, pero no entraba en los planes familiares. Fue pasando el tiempo y terminó en un retiro forzoso«, comentó.

En cuanto a su futuro, confesó: «Ahora la intención es seguir un poco relacionado al fútbol, con mucha tranquilidad y disfrutando de otras cosas que no podía cuando me tocaba jugar. Vine a Italia a hacer el curso de entrenador, después se verá lo que depare el futuro. Sería muy lindo, más allá de la experiencia como jugador, pero me gustaría formarme. Todo lo que sea relacionado a la formación me gustaría mucho para sumar experiencia», reconoció.

Por último, Biglia relató cómo pasa sus días alejado de las canchas: «Lo que le debe pasar a la mayoría. La primera parte del tiempo uno encuentra mucho tiempo libre que ocupa para estar con la familia y hacer actividades. Ya después de 20 años de compartir vestuarios y concentraciones empieza a faltar un poco eso y uno se encuentra un poco perdido. El principio es todo lindo, después me costó un poquito. Los domingos son eternos, pero de a poquito me fui acostumbrando».

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