El vínculo entre el dirigente radical y el oficialismo provincial vuelve a generar fuertes cuestionamientos. En el medio aparece Darío Monteros, actual ministro del Interior y antiguo militante de la UCR, como uno de los nexos entre ambos sectores.
La cercanía política entre Mariano Campero y el gobierno de Osvaldo Jaldo vuelve a quedar bajo la lupa. Desde sectores críticos del radicalismo tucumano sostienen que el dirigente dejó de representar una oposición real al peronismo y que sus movimientos muestran un acercamiento cada vez más evidente al oficialismo provincial.
En el centro de esa relación aparece Darío Monteros, actual ministro del Interior. Monteros tuvo sus primeros pasos políticos en la Unión Cívica Radical y fue un joven militante del alfonsinismo durante los años 80 y 90, cuando el radicalismo mantenía una fuerte disputa política con el peronismo.
Sin embargo, según cuestionan jóvenes y sectores internos del radicalismo, Monteros terminó yéndose de la UCR porque “no le daba” y no tenía capacidad para crecer dentro del partido, para posteriormente terminar en las filas del peronismo. Su recorrido incluso terminó compartiendo espacio político con otros dirigentes de origen radical que también dieron el salto al justicialismo.
El dato vuelve a cobrar relevancia por su relación con Campero. Ambos se conocen desde sus años dentro del radicalismo y, según sus detractores, Monteros habría quedado como uno de los puentes entre el dirigente radical y el actual oficialismo provincial.
Para los sectores más duros de la oposición, el escenario resulta difícil de disimular: un antiguo radical que terminó como funcionario de Jaldo y un dirigente radical que mantiene vínculos cada vez más estrechos con el oficialismo.
Las críticas incluso apuntan a que una parte del radicalismo tucumano habría dejado de construir una alternativa al peronismo para convertirse en un actor funcional al poder provincial. En ese marco, la intervención de la UCR tucumana es utilizada por sus detractores como una muestra de la crisis que atraviesa el partido.
