Pablo Quirno y Carlos Presti viajarán este viernes al sur para recorrer las instalaciones y avanzar con el proyecto, que busca convertir a Ushuaia en un polo logístico para el Atlántico Sur y la Antártida. La obra demandaría entre USD 400 y USD 500 millones.
El Gobierno nacional busca darle un nuevo impulso a la Base Naval Integrada de Ushuaia, un proyecto considerado estratégico para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y acompañar la proyección hacia la Antártida.
El canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, viajarán este viernes a Tierra del Fuego junto con autoridades de las Fuerzas Armadas y legisladores de La Libertad Avanza. Según informó Infobae, la comitiva recorrerá el predio donde se proyecta la base y mantendrá además un encuentro con el gobernador Gustavo Melella.
La iniciativa contempla una inversión estimada de entre USD 400 y USD 500 millones y apunta a concentrar funciones logísticas, operativas y científicas. Desde el Gobierno remarcaron que la instalación no tendrá un carácter bélico, sino que funcionará como un polo de apoyo para las operaciones en el Atlántico Sur y la actividad vinculada con la Antártida.
Una obra que vuelve a estar en agenda
La construcción había comenzado en 2022, pero quedó paralizada durante el primer año de la actual administración. Ahora, el Ejecutivo busca acelerar los plazos y retomar el proyecto.
La semana pasada se reasignaron USD 142 millones para la obra a través de una modificación presupuestaria publicada en el Boletín Oficial. Ese monto representa aproximadamente el 30% del costo total estimado, por lo que el Gobierno deberá definir cómo financiará el resto.
Parte de los recursos podría incorporarse al Presupuesto 2027, que será presentado la próxima semana. Según Infobae, Javier Milei instruyó al ministro de Economía, Luis Caputo, para que priorice la Base Naval Integrada y otros proyectos estratégicos, entre ellos la Base Conjunta Antártica Petrel.
La agenda de Quirno y Presti incluirá una exposición sobre la estrategia argentina en el Atlántico Sur, Malvinas y la Antártida, además de una recorrida por el predio para conocer el estado del proyecto y sus principales desafíos.
Malvinas y una señal política
La reactivación de la base se da en paralelo con una serie de medidas impulsadas por el Gobierno para reforzar el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas.
En los últimos días, el Ejecutivo anunció nuevas sanciones contra empresas internacionales señaladas por desarrollar actividades hidrocarburíferas en el archipiélago sin autorización argentina. Además, el Gobierno prepara un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que busca endurecer las sanciones previstas para compañías y proveedores que operen en las islas sin autorización.
La iniciativa también contempla la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, con participación de Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía, para coordinar respuestas frente a eventuales amenazas contra los intereses estratégicos del país.
En ese contexto, la presencia conjunta de Quirno y Presti en Tierra del Fuego busca mostrar una misma línea de acción entre la política exterior y la defensa. La visita tendrá además una particularidad política: el gobernador Melella recibirá a los funcionarios nacionales, pese a la distancia que mantuvieron ambas administraciones durante los últimos años.
El encuentro podría dejar una foto de acercamiento institucional en torno a una política estratégica para el país, en línea con el llamado a la “unidad nacional” que Milei realizó recientemente al referirse a la cuestión Malvinas.
