La NOAA elevó al 95% la probabilidad de que el Pacífico ecuatorial alcance anomalías superiores a los 2 °C entre octubre y diciembre de 2026. El fenómeno podría favorecer una temporada de lluvias intensas y aumentar el riesgo de crecidas, anegamientos y tormentas fuertes.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó al 95% la probabilidad de que la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial supere los 2 °C de anomalía entre octubre y diciembre de 2026, un nivel asociado a un episodio de El Niño muy fuerte. Para Tucumán, el período de mayor atención podría extenderse desde la primavera y alcanzar su etapa más sensible entre diciembre de 2026 y marzo de 2027.
El fenómeno no implica que vaya a llover de manera permanente ni que necesariamente se produzcan inundaciones, pero sí puede modificar las probabilidades climáticas y favorecer precipitaciones superiores a las habituales. En Tucumán, las tormentas intensas podrían generar importantes acumulaciones de agua en pocas horas, actividad eléctrica, fuertes ráfagas y eventualmente granizo. Las cuencas de los ríos Marapa, Gastona, Medina, Chico y Balderrama, además de las zonas bajas del Gran San Miguel de Tucumán, aparecen entre los sectores que requerirían especial seguimiento.
Otro punto de atención estará en las zonas de montaña y el pedemonte, donde la persistencia de las lluvias podría incrementar el riesgo de desprendimientos de tierra y caída de rocas. Las rutas hacia Tafí del Valle y San Javier podrían verse afectadas durante temporales importantes. En el sector agropecuario, una buena distribución de las precipitaciones podría beneficiar cultivos como la caña de azúcar, la soja y el maíz, aunque los excesos de humedad podrían complicar la maduración, la cosecha, los caminos rurales y la actividad citrícola.
Los posibles efectos también podrían extenderse hacia abril y mayo de 2027. Una temporada particularmente húmeda, combinada con temperaturas todavía elevadas y acumulaciones de agua, podría generar condiciones favorables para la proliferación del mosquito Aedes aegypti, por lo que la prevención sanitaria podría adquirir mayor relevancia. De todos modos, los especialistas advierten que la intensidad final del fenómeno y sus consecuencias concretas dependerán de cómo evolucione El Niño durante los próximos meses.
