En medio del endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia el régimen cubano, trascendió que el Pentágono mantiene bajo análisis distintos escenarios de contingencia ante una eventual escalada de las tensiones con La Habana. Según un informe citado por CBS News, entre las alternativas evaluadas figuran opciones militares, aunque hasta el momento no existe ninguna decisión oficial ni una operación aprobada para intervenir en la isla.
De acuerdo con esa publicación, los planes forman parte de los habituales ejercicios de planificación estratégica que el Departamento de Defensa realiza frente a distintos escenarios internacionales. Entre las hipótesis analizadas se menciona la posibilidad de un despliegue aerotransportado encabezado por la 101.ª División Aerotransportada del Ejército estadounidense, una unidad especializada en operaciones de asalto aéreo.
El informe sostiene que estas evaluaciones se producen en un contexto de creciente presión de la administración de Donald Trump sobre el gobierno cubano. Entre las principales preocupaciones de Washington figuran el fortalecimiento de los vínculos de La Habana con Rusia, China e Irán, así como la posibilidad de que la isla incorpore armamento que represente una amenaza para intereses estadounidenses.
En ese marco, durante una visita a la Base Naval de Guantánamo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió sobre las consecuencias que tendría una eventual adquisición de armamento de mayor alcance por parte del gobierno cubano.
“Sería imprudente que el gobierno de Cuba intentara obtener acceso a armas capaces de alcanzar esta base o el territorio de Estados Unidos. Estarían invitando a una confrontación que no desean y que no podrían sostener”, afirmó el funcionario.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump volvió a incluir a Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y amplió las restricciones sobre viajes y transacciones financieras vinculadas al régimen. Además, la administración estadounidense reforzó las sanciones contra GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, al considerar que concentra una parte significativa de los ingresos económicos del Estado.
Por su parte, el Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio, impuso nuevas restricciones a entidades estatales cubanas señaladas por Estados Unidos por su presunta participación en el financiamiento de organismos de seguridad y estructuras utilizadas para la represión interna.
Asimismo, el texto señala que en mayo el Departamento de Justicia estadounidense presentó cargos contra Raúl Castro y otras cinco personas por el derribo de dos aeronaves civiles estadounidenses ocurrido en 1996.
Hasta el momento, el Gobierno de Estados Unidos no anunció ninguna decisión para llevar adelante una intervención militar en Cuba, y las alternativas mencionadas corresponden, según el informe citado, a planes de contingencia elaborados por el Pentágono.
