El gobierno de Irán dispuso el cierre total de su espacio aéreo en medio de una creciente escalada de tensión con Estados Unidos y una profunda crisis interna. La medida fue confirmada por la plataforma de monitoreo Flightradar24 y rige para todos los vuelos, con excepción de algunos trayectos internacionales con origen o destino en Teherán que cuenten con autorización especial.
La decisión se produjo pocas horas después de que Teherán advirtiera a Washington que responderá con ataques a bases militares estadounidenses en la región si considera que existe una injerencia en su política interna. Tras el anuncio, el tráfico aéreo sobre territorio iraní quedó prácticamente paralizado.
En paralelo, varias aerolíneas internacionales comenzaron a modificar sus operaciones. El Grupo Lufthansa informó que todas sus compañías evitarán sobrevolar Irán e Irak hasta nuevo aviso, citando razones de seguridad vinculadas a la situación en Medio Oriente. Air India, por su parte, comunicó desvíos de rutas, posibles demoras y cancelaciones de vuelos debido al cierre del espacio aéreo iraní.
El contexto regional se vio agravado por declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había advertido sobre una posible incursión militar si el régimen iraní no ponía fin a la represión de las protestas internas. Según estimaciones citadas por organismos internacionales y medios extranjeros, los enfrentamientos y la represión habrían dejado miles de muertos, lo que generó condenas de distintos gobiernos y organismos multilaterales.
No obstante, Trump afirmó posteriormente que, según información recibida desde Irán, la violencia habría cesado tras varios días de represión, y señaló que Washington mantendría una postura de observación. Estas declaraciones contrastaron con versiones de funcionarios estadounidenses citados por la agencia Reuters, que señalaron que un eventual ataque militar seguía siendo una posibilidad.
En este escenario, Qatar informó una evacuación parcial de la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar de Estados Unidos en la región, como medida preventiva. La base, ubicada a unos 190 kilómetros de Irán, ya había sido atacada en junio de 2025 durante un episodio previo de confrontación entre ambos países.
La crisis también tuvo impacto diplomático. El Reino Unido anunció el cierre temporal de su embajada en Teherán, mientras que España recomendó a sus ciudadanos abandonar el país. A su vez, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una alerta de seguridad para su personal y ciudadanos en Qatar, recomendando extremar precauciones.
Desde Irán, el comandante de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour, aseguró que las fuerzas armadas están preparadas para responder ante cualquier acción militar y responsabilizó a Estados Unidos e Israel por la situación actual. En tanto, los países del G7 manifestaron su preocupación por el elevado número de víctimas y advirtieron sobre la posibilidad de nuevas sanciones si no cesa la represión.
Organizaciones de derechos humanos denunciaron que, bajo un corte prolongado de internet, las autoridades iraníes estarían llevando adelante una de las represiones más severas de los últimos años, lo que mantiene en alerta a la comunidad internacional y profundiza la inestabilidad en la región.

