El Gobierno de España estimula a los jóvenes a buscar nuevos oficios para cubrir las demandas del mercado. Una alternativa con mucho futuro es convertirse en pilotos de drones. Una profesión que asegura un puesto de trabajo estable con remuneraciones que van desde los 3.500 y los 9.000 mensuales. En total, calculan que en la Unión Europea hay una demanda de 150 mil puestos de trabajos para este sector hasta el 2050.
Los especialistas que tengan una certificación profesional podrían ganar cerca de 4.000 euros. En tanto que los que tengan títulos universitarios pueden superar los 6.000 euros. Usualmente, las capacitaciones de pilotos de drones tienen un precio que oscila entre los 500 y los 4.500 euros, que dependen de la escuela de formación elegida, de la cantidad y calidad de los módulos y de la especialización que incluyan.
Desde el centro de formación de pilotos de drones Umiles University sostienen: “Algunos cursos incluyen solo la formación teórica y práctica para volar en espacios aéreos no controlados y otros son mucho más amplios y forman en todo tipo de escenarios y situaciones. Algunos cuentan con un programa completo que no solo te prepara como piloto profesional, sino que incluye todas las demás certificaciones para que puedas trabajar de acuerdo a la normativa europea actual”.
De acuerdo a información de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), a finales de 2022 había registrados en España 71.177 operadores, casi el doble que en 2021. La demanda de operaciones con drones aumentó un 70% en 2022 con respecto al año anterior.
Con el tiempo cada vez más industrias y sectores demandan los servicios de estos profesionales. Entre ellos destacan los relacionados con la extinción de incendios, operaciones de búsqueda y rescate, salvamento marítimo o vigilancia perimetral. En estos campos, los drones permiten evaluar rápidamente los daños y ayudar a coordinar los esfuerzos de los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad, señalan los expertos.
Además, otro de sus usos son los relacionados con el ámbito militar, para realizar labores de reconocimiento y vigilancia, evaluación de daños, operaciones de inteligencia, protección de convoyes y misiones de ataques. Su introducción en la guerra ha quedado patente tras la invasión de Rusia a Ucrania.
En tanto que en la agricultura y la ganadería también tienen un nicho cada vez más pujante enfocado a mejorar el rendimiento de los cultivos, controlar el ganado y reducir costes. Los drones se aplican en la plantación, la fumigación, la planificación del riego, la distribución de los recursos o la vigilancia de los terrenos. A estas se suman tareas relacionadas con el medio ambiente como esparcir semillas para plantar árboles, mapear zonas inaccesibles como selvas tropicales y monitorizar la población de una especie y determinar así su área de distribución.
Por otro lado, dos sectores en los que cobran cada vez más importancia la labor de los drones son en el envío de paquetería y mercancías y en el audiovisual. El cine, el periodismo, la fotografía y todo tipo de espectáculos los utilizan cada vez más para tomar instantáneas aéreas reduciendo los costes. Uno de estos espectáculos se vio en la boda de Tamara Falcó, que consistió en un juego de luces creado por drones que formaron figuras geométricas en el cielo al ritmo de música clásica.
