El mandatario había solicitado una prórroga de 72 horas para preparar su defensa, pero el pedido fue rechazado por los legisladores. Sus abogados tampoco llegaron dentro del plazo establecido y la Cámara Alta resolvió continuar con el proceso, que podría terminar con su destitución.
La crisis política e institucional de Paraguay sumó un nuevo capítulo este viernes, luego de que el presidente Santiago Peña no se presentara ante el Senado para ejercer su defensa en el juicio político abierto en su contra. La Cámara Alta rechazó su pedido de prórroga y decidió avanzar con el procedimiento, en medio de las repercusiones por el colapso de Ueno Bank.
El mandatario había solicitado 72 horas adicionales para preparar su descargo. Argumentó que recibió la notificación de la acusación el jueves a las 22.15, junto con un documento de 15 páginas y alrededor de 300 folios de anexos, por lo que consideró insuficiente el tiempo disponible para responder.
El Senado rechazó la solicitud con 39 votos en contra, tres a favor y dos abstenciones. Luego otorgó nuevos plazos para que Peña o sus representantes comparecieran, pero el presidente no llegó al recinto. Finalmente, con 41 votos, los legisladores dieron por declinada la oportunidad de ejercer la defensa en esa instancia y resolvieron continuar con la evaluación de las pruebas.
Las acusaciones contra el presidente
El proceso busca determinar la responsabilidad política de Peña por presuntas irregularidades vinculadas con Ueno Bank, la entidad financiera cuya crisis dejó a millones de clientes sin acceso normal a sus depósitos.
Entre los cuestionamientos presentados por los diputados figuran un supuesto conflicto de intereses por la participación del mandatario en Ueno Holding, la designación de Carlos Carvallo -expresidente de Financiera Ueno- al frente del Banco Central y la concentración de fondos del Instituto de Previsión Social en la entidad bancaria.
La acusación también incluye presuntas modificaciones normativas que habrían flexibilizado las reglas sobre conflictos de intereses. Peña deberá responder por esos señalamientos en el marco del procedimiento parlamentario.
Una renuncia que todavía no fue aceptada
La situación institucional se volvió más compleja después de que Peña anunciara su renuncia a la Presidencia. Sin embargo, el Congreso no pudo tratarla porque una sesión conjunta quedó sin quórum tras el retiro de legisladores del Partido Colorado.
Por ese motivo, el mandatario continúa formalmente en funciones mientras avanza el juicio político. La diferencia no es menor: si el Congreso acepta su renuncia, Peña podría acceder a la condición de senador vitalicio y conservar fueros; si es destituido mediante el juicio político, perdería esa protección.
Para concretar la destitución, el Senado necesita una mayoría de dos tercios de sus 45 integrantes, es decir, al menos 30 votos.
La crisis comenzó a profundizarse tras la intervención de Ueno Bank, que afectó a cerca de tres millones de clientes y puso bajo la lupa los fondos públicos depositados en la entidad. Mientras avanza el proceso legislativo, también continúan las investigaciones sobre el funcionamiento del banco y las responsabilidades por su colapso.
