Las inundaciones en el Litoral ponen en riesgo la producción ganadera y arrocera, principalmente en Corrientes y Entre Ríos. Aunque por ahora no se prevé un desabastecimiento de arroz, las pérdidas productivas podrían presionar sobre los precios en los próximos meses.
Las inundaciones que afectan al Litoral argentino encendieron las alarmas entre los productores ganaderos y arroceros. Las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, impulsadas por las lluvias en Brasil y la apertura de represas aguas arriba, obligan a trasladar animales y generan preocupación por el desarrollo de los cultivos.
El fenómeno climático conocido como “Súper Niño” podría agravar el escenario y tener consecuencias sobre dos alimentos básicos de la mesa argentina: la carne y el arroz. Sin embargo, el impacto final dependerá de la evolución de las lluvias, la duración de las inundaciones y las pérdidas que se registren en las próximas semanas.
Las inundaciones obligan a trasladar ganado
En las islas de los ríos Paraná y Uruguay pastorean aproximadamente 500.000 cabezas de ganado entre Corrientes y Entre Ríos. Ante el avance del agua, los productores comenzaron a trasladar animales hacia terrenos más elevados para evitar pérdidas.
Las evacuaciones alcanzan a establecimientos de Empedrado y a las islas Apipé Grande y Apipé Chico. Si las crecidas continúan, los operativos podrían extenderse a Goya, Bella Vista y Esquina.
Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, explicó que la situación está relacionada principalmente con el volumen de agua que llega desde otras regiones de la cuenca.
Según datos del Instituto Nacional del Agua (INA) citados por iProfesional, el río Uruguay alcanzó los 9,14 metros en Paso de los Libres, por encima del nivel de evacuación de 8,50 metros. En tanto, el Paraná registraba 4,98 metros frente a la capital correntina, con un pico de seis metros previsto para el 20 de noviembre.
Por qué podría aumentar el precio de la carne
La principal preocupación del sector ganadero es que las inundaciones se prolonguen y dificulten la recuperación de las pasturas naturales, fundamentales para alimentar al ganado.
Si los campos permanecen anegados hasta marzo o abril, podría escasear el alimento durante el invierno y aumentar el riesgo de mortandad de animales.
En una primera etapa, el traslado y la venta anticipada de hacienda podrían incrementar temporalmente la oferta de carne. Sin embargo, si las pérdidas afectan al rodeo y disminuye la disponibilidad de terneros y novillos en los próximos ciclos productivos, la menor oferta podría ejercer presión sobre los precios.
Por eso, el impacto no necesariamente sería inmediato, sino que también podría sentirse en los meses posteriores, según la magnitud de los daños y la capacidad de recuperación de los productores.
El arroz también está en riesgo por las lluvias
La situación genera preocupación entre los productores arroceros de Corrientes, una provincia que concentra aproximadamente el 47% de la producción nacional.
Jorge Borsatto, presidente de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, advirtió que durante los años afectados por El Niño los rendimientos pueden disminuir alrededor de 1.000 kilos por hectárea.
El exceso de humedad, la menor cantidad de días soleados y la aparición de hongos pueden perjudicar el desarrollo de los cultivos. Además, las condiciones climáticas adversas podrían aumentar la proporción de granos quebrados o enyesados, lo que reduce su valor comercial.
A este panorama se suma una reducción de la superficie sembrada. Mientras que en la campaña 2025/26 se registraron unas 96.800 hectáreas en Corrientes, para la campaña 2026/27 se estiman alrededor de 90.000 hectáreas, una caída de entre el 7% y el 8%.
¿Habrá faltante de arroz en el mercado argentino?
Por el momento, los productores descartan un escenario de desabastecimiento. Según Borsatto, Argentina consume aproximadamente el 60% del arroz que produce y exporta el 40% restante, una distribución que permitiría mantener el abastecimiento interno incluso ante una cosecha menor.
No obstante, la combinación de una superficie sembrada más reducida, menores rendimientos y posibles problemas de calidad podría limitar la oferta y presionar sobre los precios de determinadas variedades.
La evolución de las crecidas durante las próximas semanas será determinante para conocer el alcance de las pérdidas. También serán claves la floración del arroz, prevista entre diciembre y enero, y la recuperación de las pasturas para el ganado.
Aunque todavía no es posible establecer cuánto podrían aumentar los alimentos, las inundaciones ya representan un riesgo para dos cadenas productivas relevantes. El impacto sobre los precios dependerá de cuánto se prolongue el fenómeno climático y de sus consecuencias sobre la producción.
