El gobierno británico confirmó que en 2027 reemplazará los cuatro cazas que actualmente están desplegados en las islas por aeronaves de una versión más moderna. La decisión se conoce en medio de una renovada tensión diplomática con la Argentina por la soberanía del archipiélago.
El Reino Unido tiene previsto renovar parte del componente aéreo que mantiene en las Islas Malvinas. Según informó el ministro de Estado para la Preparación de la Defensa y la Industria, Luke Pollard, los cuatro Typhoon Tranche 1 asignados al Escuadrón 1435 serán sustituidos por unidades de la versión Tranche 2, provenientes de la propia flota de la Real Fuerza Aérea.
El recambio está programado para fines de noviembre o comienzos de diciembre de 2027. Una vez que los aviones actualmente destinados en el Atlántico Sur regresen al territorio británico, serán retirados del registro de la Autoridad de Aviación Militar y comenzarán su proceso de baja.
La renovación no supone la incorporación de aeronaves nuevas. Se trata de unidades que ya forman parte de la flota británica, pero que cuentan con capacidades tecnológicas superiores a las de los primeros Typhoon desplegados en el archipiélago. De acuerdo con el análisis del UK Defence Journal, especializado en cuestiones militares, el cambio representará una mejora de las capacidades británicas en la región.
Los Typhoon de la Tranche 1 comenzaron a ser entregados a principios de la década de 2000 y su retiro progresivo comenzó en 2019. En Malvinas cumplen principalmente tareas vinculadas con la alerta de reacción rápida y la vigilancia del espacio aéreo.
La decisión de Londres se produce mientras aumenta el nivel de tensión alrededor de la cuestión Malvinas. En los últimos días, funcionarios británicos ratificaron su postura sobre el archipiélago, mientras que el gobierno de Javier Milei profundizó sus reclamos de soberanía y avanzó con medidas contra empresas que realizan actividades hidrocarburíferas bajo licencias británicas.
A este escenario se sumaron las declaraciones de Donald Trump. Durante su visita a Dublín, el presidente estadounidense calificó como un “desastre potencial” un eventual conflicto entre la Argentina y el Reino Unido por las islas y planteó la posibilidad de intervenir como mediador si ambos países se lo solicitan.
La posición de Washington agrega un elemento a una disputa que volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda diplomática. Mientras Londres mantiene su despliegue militar y actualiza parte de sus capacidades en el Atlántico Sur, la Argentina busca reforzar su reclamo de soberanía por la vía diplomática y mediante medidas vinculadas con la defensa de sus intereses sobre los recursos de la zona.
