Cada 15 de julio, Tucumán conmemora el Día del Poncho Tucumano, una fecha que recuerda la oficialización de una de las prendas más representativas de la identidad cultural de la provincia. Lejos de tratarse de un diseño casual, el poncho surgió a partir de una profunda investigación histórica que permitió recuperar las características de una vestimenta tradicional de los Valles Calchaquíes y convertirla en un verdadero emblema tucumano.
El Poncho Tucumano se distingue por su característico color terroso, similar al de la vicuña, y por sus guardas bordó, rasgos que fueron definidos gracias al trabajo realizado por Leopoldo Guillermo Cúneo durante las décadas de 1960 y 1970.
Comerciante de artículos regionales y apasionado por la arqueología y el folclore, Cúneo recorrió en numerosas oportunidades los Valles Calchaquíes para recopilar testimonios de antiguos pobladores. En esas investigaciones encontró un dato que se repetía una y otra vez: el tradicional poncho utilizado en la región poseía tonalidades similares a las de la vicuña y detalles bordó que lo diferenciaban de otras prendas del norte argentino.
Con esa información elaboró un proyecto que presentó ante la entonces Secretaría de Difusión y Turismo. La iniciativa fue aceptada y derivó en la oficialización del Poncho Tucumano mediante la Resolución Nº 2988/1, firmada en 1975.
La presentación oficial se realizó el 15 de julio de ese año, durante la V Feria Artesanal de Tucumán. En aquella ceremonia, el padre Alfredo Posadas bendijo la prenda, mientras que Vicente Caro, histórico presidente de la Agrupación Tradicionalista Gregorio Aráoz de La Madrid, fue el encargado de lucir por primera vez el poncho ya reconocido oficialmente como símbolo provincial.
Desde entonces, la prenda comenzó a ocupar un lugar destacado en la vida cultural tucumana. Su presencia se volvió habitual en actos oficiales, festivales folclóricos, desfiles tradicionales y celebraciones gauchas, convirtiéndose en uno de los principales símbolos de pertenencia e identidad de la provincia.
El reconocimiento institucional se fortaleció aún más en 2004, cuando una ley provincial impulsó su promoción y difusión como patrimonio cultural de Tucumán. Desde entonces, la demanda de esta prenda artesanal creció de manera sostenida, consolidando al Poncho Tucumano como una expresión viva de la historia, las tradiciones y la identidad del pueblo tucumano.
