Paraguay protagonizó este lunes uno de los grandes batacazos del Mundial 2026. La Albirroja eliminó a Alemania tras imponerse 4-3 en la tanda de penales, luego del 1-1 en los 120 minutos, y se metió en la siguiente instancia dejando en el camino a uno de los pesos pesados del fútbol internacional.
El equipo de Gustavo Alfaro jugó el partido que había imaginado: bloque compacto, líneas juntas, orden táctico y máxima eficacia para golpear en el momento justo ante una selección alemana que monopolizó la pelota durante gran parte del encuentro.
El primer golpe llegó a los 41 minutos de la etapa inicial. Julio Enciso capitalizó una de las pocas situaciones claras de la Albirroja y definió para poner el 1-0, silenciando a los hinchas alemanes y desatando la ilusión paraguaya.
En el complemento, Alemania adelantó metros, empujó contra el arco defendido por Orlando Gill y encontró el empate a los 8 minutos del segundo tiempo por intermedio de Kai Havertz, que apareció dentro del área para establecer el 1-1.
A partir de allí el desarrollo fue prácticamente un monólogo alemán. El conjunto dirigido por Julian Nagelsmann manejó la posesión con un contundente 68%, acumuló 20 remates y circuló el balón con más de 750 pases acertados, mientras Paraguay apostó por el repliegue, las coberturas defensivas y las transiciones rápidas para mantenerse en partido.
Ni el tiempo reglamentario ni el alargue pudieron romper la paridad. Alemania insistió, buscó por las bandas y empujó con el ingreso de Musiala y Woltemade, pero se encontró una y otra vez con la resistencia paraguaya.
La clasificación se definió desde los doce pasos y allí apareció el carácter guaraní.
El primer quiebre llegó con el remate desviado de Kai Havertz. Mauricio Magalhães aprovechó la oportunidad y puso en ventaja a Paraguay en la serie. Kimmich y Musiala mantuvieron con vida a Alemania, mientras Gustavo Gómez y Matías Galarza Fonda respondían con personalidad para la Albirroja.
El panorama se oscureció todavía más para los europeos cuando Nick Woltemade falló su ejecución y posteriormente Jonathan Tah no pudo convertir el penal que obligaba a extender la definición.
Paraguay también tuvo sus sobresaltos con los fallos de Antonio Sanabria y Fabián Balbuena, pero José Canale se hizo cargo del disparo decisivo y selló el 4-3 definitivo que desató el festejo paraguayo.
Las estadísticas reflejaron un claro dominio alemán en la posesión y las llegadas, pero el fútbol volvió a demostrar que no siempre gana el que más tiempo tiene la pelota ni el que más remata al arco.
Con oficio, sacrificio y una enorme fortaleza mental, Paraguay eliminó a una de las potencias históricas del fútbol mundial y escribió una de las páginas más importantes de su historia en los Mundiales.
La Albirroja sigue en carrera y ya sueña con seguir haciendo historia
