Venezuela atraviesa horas dramáticas tras los dos fuertes terremotos que sacudieron al país y dejaron, hasta el momento, al menos 164 muertos y más de mil heridos. La magnitud de los daños llevó a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, a decretar la emergencia nacional y coordinar un amplio operativo de asistencia en las zonas afectadas
Los sismos tuvieron su epicentro cerca de la costa norte venezolana y se sintieron con intensidad en gran parte del territorio, especialmente en Caracas, donde se registraron evacuaciones masivas, escenas de pánico y graves daños estructurales en edificios y viviendas.
Uno de los episodios más impactantes ocurrió en el sector de Altamira, donde un edificio de 22 pisos colapsó por completo. Equipos de rescate trabajan contrarreloj entre los escombros en busca de sobrevivientes, mientras las autoridades advierten que la cifra de víctimas fatales podría aumentar en las próximas horas a medida que avanzan las tareas de remoción.
Ante la emergencia, Rodríguez confirmó la activación de todos los protocolos de respuesta y solicitó la máxima coordinación entre organismos de seguridad, salud y protección civil para asistir a los damnificados. Además, se desplegaron brigadas especializadas en las regiones más golpeadas por los movimientos sísmicos.
La tragedia también generó repercusiones internacionales. Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y anunció el envío de ayuda humanitaria y equipos de rescate. “Han dejado una devastadora cantidad de muertos”, manifestó al referirse a los terremotos.
Por su parte, el Gobierno argentino transmitió sus condolencias y apoyo a las víctimas, mientras que la dirigente opositora María Corina Machado pidió unidad nacional para enfrentar la emergencia y colaborar con los esfuerzos de recuperación.
En Caracas y otras ciudades afectadas, miles de personas permanecen fuera de sus hogares por temor a posibles réplicas y nuevos derrumbes. Escuelas, centros comunitarios y espacios públicos fueron acondicionados como refugios temporales para albergar a las familias que perdieron sus viviendas o que no pueden regresar a ellas por razones de seguridad.
Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, las autoridades mantienen el estado de alerta y trabajan para evaluar el alcance total de los daños provocados por uno de los desastres naturales más graves que ha sufrido Venezuela en los últimos años.
