La derrota indirecta ya llegó para Boca antes de jugar. Universidad Católica venció 2-0 a Barcelona de Guayaquil en Santiago de Chile y dejó al Xeneize obligado a ganar en la última fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores si quiere seguir con vida.

El equipo chileno aprovechó rápidamente la expulsión de Chalá en Barcelona y dominó prácticamente todo el encuentro. Recién a los 36 minutos del segundo tiempo logró romper el cero gracias a Fernando Zampedri, que después volvió a marcar para cerrar el 2-0 definitivo.
Con este resultado, Católica quedó como líder del Grupo D con 10 puntos. Cruzeiro suma ocho y Boca quedó sin margen de error: necesita derrotar sí o sí a los chilenos en la Bombonera para avanzar a los octavos de final.
El empate no le sirve al conjunto dirigido por Claudio Ubeda debido al criterio de desempate de la Libertadores, que prioriza el historial entre los equipos involucrados. Boca perdió el mano a mano frente a Cruzeiro y eso lo condenaría en caso de igualdad de puntos con los brasileños.
La única ventaja para el conjunto argentino es que ganó ambos partidos frente a Universidad Católica. Por eso, si logra vencerlos en la última jornada, podrá superarlos en la tabla y mantenerse con chances de clasificación.
Además, Boca todavía podría terminar primero del grupo si derrota a Católica y Cruzeiro no consigue ganarle a Barcelona. En ese escenario, el Xeneize alcanzaría los 10 puntos y quedaría arriba de los chilenos por el desempate directo.
Sin embargo, la presión estará completamente del lado azul y oro. Católica llegará a la Bombonera sabiendo que un empate le alcanza para clasificar, mientras que Boca jugará una verdadera final con la obligación de ganar o quedar eliminado.
