El escándalo que sacude a la Asociación del Fútbol Argentino suma un nuevo capítulo y cada vez deja más expuesta a la cúpula dirigencial. En las últimas horas, surgieron versiones que vinculan directamente a Pablo Toviggino con pagos a árbitros con el objetivo de beneficiar al equipo de Claudio “Chiqui” Tapia.
Según distintas publicaciones periodísticas, la Justicia analiza chats y mensajes que revelarían un mecanismo de transferencias de dinero a jueces en partidos clave. La hipótesis central apunta a una red de favores arbitrales que habría operado en beneficio de Barracas Central, el club históricamente ligado al presidente de la AFA.
En uno de los casos más resonantes, se menciona la intervención de un intermediario —identificado como Juan Pablo Beacon— quien habría sido el encargado de coordinar la entrega de dinero. En los mensajes, incluso, se hace referencia directa a montos en dólares y a la necesidad de “llevar la plata” tras determinados encuentros.
Estas revelaciones se suman a otras denuncias recientes que ya habían encendido alarmas dentro del fútbol argentino. Días atrás, también se conocieron supuestos pagos a árbitros en categorías del ascenso, incluyendo un caso donde se habría abonado dinero para favorecer a Tigre en un partido de 2021.
Además, la investigación judicial ya había detectado movimientos sospechosos vinculados a sobres con dinero destinados a dirigentes del arbitraje, lo que refuerza la hipótesis de un esquema más amplio de manipulación.
El trasfondo de estas denuncias es aún más delicado: no se trata solo de hechos aislados, sino de un posible sistema organizado dentro de la estructura de la AFA. La cercanía entre Toviggino y Tapia, sumada al control que históricamente se les atribuye sobre el arbitraje, alimenta las sospechas.
Por ahora, todo forma parte de una causa en investigación. No hay condenas ni resoluciones firmes, pero la acumulación de pruebas, testimonios y chats comprometedores empieza a dibujar un escenario cada vez más complejo para la dirigencia del fútbol argentino.
Mientras tanto, el escándalo crece y amenaza con golpear la credibilidad de las competiciones locales, en un contexto donde las denuncias de arbitrajes polémicos ya eran moneda corriente entre clubes e hinchas.
