Danone reacomodó su estrategia global y puso a la Argentina en el centro de su negocio lácteo. Tras avanzar junto a Arcor en el control de Mastellone, la empresa detrás de La Serenísima, el país pasa a ser su operación más grande en volumen a nivel mundial.
El movimiento no es menor. La idea es unificar producción, marcas y distribución bajo una misma estructura para ganar escala y bajar costos. En otras palabras: vender mucho más, gastando menos.
La jugada llega en un momento complicado para el sector. El consumo viene golpeado y los márgenes son cada vez más finos. Por eso el plan no apunta solo a crecer, sino a hacer rentable un negocio que hoy depende del volumen para sostenerse.
Con esta decisión, Danone busca ordenar su mapa global y usar a la Argentina como base fuerte en la región. Arcor, por su parte, se mete de lleno en un negocio donde ya venía jugando, pero ahora con mucho más peso.
El dato clave es otro: La Serenísima, una marca histórica del país, queda definitivamente integrada a un esquema multinacional. Menos independencia local, más lógica global.
