Un nuevo escándalo en la AFA sacude al fútbol argentino tras la filtración de chats que vinculan al árbitro tucumano Luis Lobo Medina con el entorno de Pablo Toviggino. Las conversaciones apuntan a posibles arreglos de partidos y ya generan repercusiones judiciales y políticas.
El fútbol argentino vuelve a quedar en el centro de la polémica. Un escándalo en la AFA se desató tras la difusión de conversaciones privadas que involucrarían al árbitro tucumano Luis Lobo Medina y a personas cercanas al dirigente Pablo Toviggino, en lo que podría ser un caso de presunto arreglo de partidos.
Las capturas filtradas corresponden a chats de WhatsApp en los que aparece también Juan Pablo Beacon, excolaborador del entorno dirigencial, quien habría actuado como intermediario. Según surge de los mensajes, se mencionan reuniones previas a partidos, coordinación de encuentros y hasta referencias a dinero, lo que alimenta la sospecha de manipulación arbitral.
Uno de los encuentros bajo la lupa es el empate 3-3 entre Tigre y Mitre de Santiago del Estero en 2021. En los intercambios posteriores al partido, el árbitro habría afirmado haber “trabajado mucho”, mientras que desde el otro lado le respondían con mensajes de aprobación, lo que refuerza las dudas sobre la transparencia del arbitraje.




Pero el dato más comprometedor es la aparición de conversaciones en las que se habla directamente de montos de dinero. En uno de los mensajes, se menciona una cifra solicitada por el árbitro, lo que abre la hipótesis de pagos a cambio de decisiones favorables dentro del campo de juego.
El caso no solo generó impacto mediático, sino también consecuencias políticas. El diputado Facundo Del Gaiso anunció que presentará una denuncia para que la Justicia investigue si hubo delitos vinculados a corrupción, apuestas ilegales o manipulación de resultados.
Además, el nombre de Lobo Medina no es nuevo en las controversias. En 2025 ya había sido cuestionado por un polémico arbitraje en un partido entre Barracas Central y Banfield, donde sus decisiones generaron fuertes críticas y sospechas.
La filtración de estos chats reaviva un debate histórico en el fútbol argentino: la transparencia del arbitraje y el rol de los dirigentes en la estructura del poder dentro de la AFA. Mientras crecen las dudas, el caso podría escalar en los próximos días y derivar en una investigación judicial de alto impacto.
