El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las fuerzas estadounidenses “aniquilaron por completo” los objetivos militares en la isla iraní de Kharg, en el marco de la creciente escalada militar en Medio Oriente.
Según expresó el mandatario, la operación se centró exclusivamente en instalaciones militares. “Por razones de decencia, he decidido no destruir la infraestructura petrolera de la isla. Sin embargo, si Irán, o cualquier otro país, interfiere con el libre y seguro paso de los barcos por el Estrecho de Ormuz, reconsideraré inmediatamente esta decisión”, sostuvo.
En paralelo, durante las últimas 24 horas la Fuerza Aérea de Israel bombardeó más de 200 objetivos en el oeste y el centro de Irán, con apoyo de su sistema de inteligencia. De acuerdo con información militar israelí, los ataques apuntaron contra lanzadores de misiles balísticos, sistemas de defensa aérea y plantas de producción de armamento.

En la madrugada, Trump afirmó en redes sociales que las fuerzas estadounidenses cuentan con “una potencia de fuego sin igual, munición ilimitada y tiempo de sobra”, y agregó que están “destruyendo por completo el régimen terrorista de Irán”. Horas más tarde, anticipó que su país planea realizar ataques intensos contra objetivos iraníes durante la próxima semana.
Desde el interior de Irán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) advirtió a opositores locales que podrían enfrentar “un golpe aún más fuerte que el del 8 de enero”, en referencia a la represión de protestas registradas ese mes contra el régimen de Ali Khamenei en Teherán y otras ciudades.
Mientras tanto, Irán lanzó una nueva ola de misiles que fueron detectados por el Ejército de Israel y por países del Golfo como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Los impactos dejaron más de 60 heridos en la región.
El servicio de emergencias israelí Magen David Adom informó que 58 personas resultaron lesionadas tras un ataque con proyectiles contra Zarzir, una localidad cercana a la frontera con Líbano.
Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que Mojtaba Khamenei —quien habría asumido como nuevo líder supremo iraní— está “herido y probablemente desfigurado”. El funcionario también aseguró que Estados Unidos e Israel han golpeado más de 15.000 objetivos vinculados al régimen iraní desde el inicio de la ofensiva.

